back in your own backyard
* No duermo nada y me despierto al otro día totalmente derrotada por la batalla. El café sirve para curar las heridas superficiales. Las noches me tratan mal, a pesar de que trato de caer inconsciente viendo películas de los años sesenta, esas películas de dos horas a las que le sobra una hora de larguísimas secuencias de amor, pelea y/o persecución.
* Me gusta trabajar con la ventana abierta y adivinar la ciudad que suena de lejos. La autopista, las bodegas, los barcos, una sierra eléctrica, unos niños, unos perros, unas gallinas (!), el gato gordo de la vecina, los conflictos domésticos sobre las cuáles me temo que algún día tendré que rendir declaración. Por otra parte, cuando salgo a la ciudad y trato de trabajar ahí, todo se me vuelve imposible. Me encuentro en la calle extrañando la mesa de mi cocina.
* Trataré de usar el insomnio, el desconcierto de los viajes, el síndrome de ansiedad generalizada o este dolor de garganta horrible como pretexto. Resultados mediocres all around. Aquí una muestra en Los Superdemokraticos, sobre la ciudadanía:
Voy marcando diligentemente las casillas del formulario que revela las neurosis norteamericanas: No, nunca he sido miembro del Partido Comunista, nunca quise derrocar a ningún gobierno por la fuerza más que en mis sueños más profundos, no trabajé con el gobierno Nazi en Alemania entre 1933 y 1945, he sido buena y jamás me han arrestado, no he ejercido la prostitución ni la bigamia, no he apostado ilegalmente y no sé a qué se refieren con ser un borracho habitual, pero por si acaso voy a marcar que no.

September 1st, 2010 at 2:27 pm
entiendo el insomnio y las pelis a blanco y negro. an affair to remember y mr. & mrs smith. cai rendida el lunes.
cómo me gusta leerte en los superdemokraticos