little shop of horrors
* Lo más difícil de contar Los Ángeles es que sólo se puede contar una cuadra a la vez, y hay miles. Camino mucho por una ciudad que no se camina, y uso con empeño el sistema de transporte público. Cada vez que le menciono a alguien que me gustaría vivir en Los Ángeles recibo respuestas escandalizadas, y me imagino lo que se imaginan. Mi consejo para visitar Los Ángeles es tomar una guía turística y evitar sistemáticamente todo lo que la guía diga. Olvide la playa, que está no sólo lejísimos, sino en otra dimensión espiritual. Olvide Hollywood. Ignore a los millonarios que son iguales en todas partes, déjelos pasar con sus juguetes. Desobedezca la orden de no caminar por el downtown de noche, porque si lo hiciera, cómo llegaría al restaurante vietnamita donde un mesero enseña a exprimir una toronja en la mesa, o al bar donde los artistas desesperados tratan de ligar con los banqueros y las abogadas, o al teatro que mezcla la lucha libre y el burlesque?
* Ayer volví a la habitación de hotel para descubrir que en Costa Rica, mi país lejano, prevalece el orden jurídico que se supone que teníamos, y los compromisos que adquirimos bajo numerosos tratados de Derechos Humanos. Uno no debería sentirse inseguro sobre ese tipo de cosas, pero ya nos hemos quemado en el pasado, y si hay algo que apesta a subdesarrollo es la inseguridad jurídica, no creen? La normalidad es a veces la más agradable de las sorpresas.
* Anoche estaba sentada en el bar del hotel con el cowboy quién, siempre un caballero, se excusó de la mesa para atender una llamada urgente. En la mesa de al lado había una pareja asiática, él en sus cuarentas, vestido de traje, ella vestida informalmente, en sus treintas. Él se levantó de la mesa y se fue al baño. Las dos nos quedamos solas aplanchándonos la ropa con las manos, acomodándonos en el asiento, dándole un sorbito a un gin and tonic. Nos vimos y sonreímos por un segundo y creo que nos reconocimos con calma, entre dos de esas esposas que acompañan a sus maridos a los viajes de negocios.
