dos textos

Hay dos textos míos dando vueltas por la red, ahora que estoy en medio de la selva lluviosa. Una gata y dos gatitos vienen a comer y a dormir conmigo, a falta de gallinas.

Uno: para mi querido Fusil de Chispas, un texto tiernito que tenía guardado hace rato y terminé de sacar impulsada por el cariño. Perros y Gatos:

Crecí rodeada de amigos de papás divorciados, separados, vueltos a juntar. Había gente que creció con su abuela, o con un familiar temporalmente en otro país, otros que vivían en San José con una tía, alguno que otro adoptado, un montón vivían sólo con la mamá, alguno que otro con el papá, otros en una sola canasta de hermanos y primos. Nada de eso era extraño, todas esas eran consideradas familias comunes y corrientes. Gatos y perros, viviendo juntos! De seguro por eso cuando conocí a la primera pareja gay ni me di cuenta. Cuando me explicaron me pareció más o menos aburrido, como todo lo de los adultos. Me encogí de hombros y seguí jugando.

Dos: enferma de la panza gracias a los bichos tropicales, y total un poco triste, el texto de Los Superdemokráticos sobre la intimidad. Se llama Vasos sucios, ceniceros llenos:

A veces me gustaría poder volver a enamorarme de cualquiera que pasara por la calle y contarle todos mis miedos. A veces me gusta ir descubriendo cómo, a fuerza de hablar de las mismas pequeñas conversaciones sobre el trabajo y la política, alguien se me ha vuelto imprescindible.

El campo de al lado se llenó de flores y mi casa está llena de mariposas, vivas, muertas y a medio camino. Vuelvo a eso.

Una respuesta to “dos textos”

  1. karla dice:

    a veces me dan ganas de darle un abrazote, de los de verdad.

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