who loves the sun

* A todo se acostumbra uno. A las almendras, a la leche de almendras (si, si tienen tetas), a la alarma marítima que suena cada martes a medio dia, a vivir cerca del mar en general, el aire helado y la luz decorativa del hemisferio norte. A dormir a solas pensando en los ruidos temibles que hace esta montaña. A caminar cuesta abajo empujada por el viento, con un vasito de papel en la mano que va lleno de café pero podría ser el sol.

* Hoy fui a un partido de beisbol, porque es esa época del año otra vez. Ir al estadio es como tener una sala enorme llena de amigos ebrios y ridículos que tienen niños, bailan, se disfrazan, se mandan a la mierda y comentan el partido en todos los idiomas mientras toman cerveza de nueve dólares. Todo el mundo se ocupa de hacer predicciones imposibles. De vez en cuando el viento trae un poquito del olor del mar, y hay un double play y salimos a batear y suena el reguetón y una chica grita en español “Vamo paaapi!” y mi amigo Daniel me explica los numeritos en la pantalla. Y de vez en cuando hasta ganamos.

* No escribo más no sólo porque no tengo tiempo, sino porque me da verguenza. Qué locura. Habiendo gente que escribe tan horrible y sin reparos, que tienen el dudoso mérito de escribir a pesar de todo. Bien podría yo unirme a las filas de quienes escriben una novelita sobre dragones o vampiros o lo que sea que esté de moda, quizás uno de esos libros de cómo vivir, comer yogurt, cagar con regularidad y ponerse cuello en V para disimular la papada, o mejor: de cómo escribir. Demostrar mi horrendo desdén por el mundo, atacándolo directamente. Total?

7 respuestas to “who loves the sun”

  1. solentiname dice:

    I hear ya…

  2. tetrabrik dice:

    vamo maaami!

  3. Jen dice:

    habiendo gente…. tanta

  4. ponchito dice:

    el beisbol es lo máximo … me encanta ese deporte …… ojala mi hija me lleve un día a ver un partido.

  5. La dice:

    Bueno, yo no llamaría mérito a escribir. Ahora los “profesionales” no saben redactar, no saben ortografía, y aún así los contratan en el matutino de Llorente y otros. Peor aún, los dejan escribir. Y probablemente hasta les paguen (mal, pero paga al fin). Yo, por mi parte, me desquito con los proveedores que vienen a ofrecerme impresos en materiales “renobables” o gigantografías con seguro contra “bandalismo” con un diplomático “never in the life”.

  6. Ernesto Guadamuz dice:

    Tu desdén me suena a una dulce renuncia a participar en ciertas mentiras a medias que nos hacen más soportable la vida. Si no por que tu preocupación por darnos a conocer tu desconsuelo?

  7. Fernando C. dice:

    Jaja mucha razón en el último punto. No debe ser fácil vencer las páginas y la pereza, para lograr masivas novelas de vampiros anodinos. Creo.

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