come on rain down on me
* En costa rica los truenos suenan, en palabras de mi abuela, como si los santos estuvieran corriendo los muebles. Siempre los imaginé en sus batas monocromáticas, con cara de buenos, arrastrando un trinchante lleno de figuritas ángeles de porcelana y yeso. Aquí los truenos suenan como si un dios caprichoso y vengativo estuviese ya harto, desatando su furia apocalíptica contra la humanidad. A cualquier hora de la madrugada caen como una bomba y se estremecen las casas, se sacuden los vidrios, ladran todos los perros, se encienden todas las alarmas. The end is nigh!
* Acobardada por la lluvia, he pasado mucho tiempo dentro de la casa, que este o el año pasado cumple 100 años. En algún momento práctico del siglo XX la partieron a la mitad, y pasó a llamarse un dúplex. En el piso de arriba, donde vivimos nosotros, la provisión para la época es un hueco en el piso de la sala por donde sale el aire caliente. Eso hace que la casa tenga temperaturas en orden descendiente: la sala tropical, el dormitorio calientito, la oficina neutral, la cocina invernal, el baño bajo cero. La ropa que uno tiene puesta en la sala no le alcanza para ir a mear. A mi me gusta.
* Pasé el fin de semana trabajando con la precisión de un rayo láser, o durmiendo en la inconciencia, como si no existiera nada ni nadie más en el mundo. A veces la automedicación es la madre de la innovación.

January 25th, 2010 at 2:19 pm
[...] el baño bajo cero. La ropa que uno tiene puesta en la sala no le alcanza para ir a mear”, en Itzpapalotl Posts relacionados en el Fusildechispas: No hay posts relacionados Deje un comentario [...]
January 25th, 2010 at 5:22 pm
:)
January 27th, 2010 at 4:45 pm
“A veces la automedicación es la madre de la innovación.” Conozco mucha gente, empezando por Lima, que apoya tu comentario. :D