follow me around
En las calles de piedra suenan clic clic clic, los tacones altos de las señoras. Mi amigo David yo estamos sentados en las escalinatas de la plaza del Duomo, en algún punto del trayecto entre la franca ebriedad y la resaca. Pensamos que ninguna sociedad observante de los derechos laborales podría haber construido esta vaina, mientras vemos a unos niños espantar las palomas a gritos. El cowboy toma algunas fotos sin muchas pretenciones. Llegamos al hotel pero nos avisaron que no podriamos entrar a la habitación hasta las dos de la tarde, enviándonos a vagar por la ciudad por cuatro horas en estado de deshidratación indefensa. Siendo yo la menos afectada, decido comprar un mapa de la ciudad y dirigir a nuesro trío de muertos vivientes por entre las calles empedradas, las plazas con estatuas de gente importante, los millones de tiendas de ropa y zapatos, y los cafés con rótulos en inglés que pretenden seducir al turista para que se coma un spagetti al pesto de 24 euros. Decidimos ir a un parque y terminamos en otro. El mismo instinto defectuoso me dirige a un café al aire libre donde almuerzan empleados bancarios muy bien vestidos, y donde venden Heineken. Desde la silla plástica y adelante de los anteojos oscuros veo venir, como una alucinación, varias estampas de mi futuro acercándose a toda velocidad.
Los pueblillos alrededor del lago Como parecen sacados de un libro de cuentos europeos, con todo y pescadores, panaderas y damas de la corte. Alrededor hay montañas altísimas, y detrás están los Alpes nevados. El lago tiene forma de Y, y en ese piquito del medio, en un montecito empinado y redondo, hay una villa medieval rodeada de jardines escalonados. Ahí pasamos los días anteriores, trabajando al menos doce horas al día, como suele suceder. Ahora que estamos en Milán todo eso parece haber quedado muy, muy lejos, completamente ajeno a los bancos y las casas de la moda, los barrios llenos de ruido, las calles angostas, los meseros de paciencia cortísima, los monumentos medievales y los tiliches que los inmigrantes venden en las aceras. Pasamos nuestro primer día libre durmiendo como piedras, caminando sin rumbo, comiendo cualquier cosa y tomando un café Americano que parece ser horroroso en todas partes. Muy pronto David se subiría en un tren a Roma, donde no sabe qué hará. Yo me iré a Budapest, donde no sé qué haré.
Las cosas avanzan lenta pero tranquilamente cuando uno conoce, y hasta quiere a la gente antes de verla, o viéndola solo una vez al año. A veces me preocupa no tener muchos amigos de esos que uno puede llamar para salir a tomar café de inmediato, pero luego recuerdo todos esos que tengo desparramados por el mundo, que no me permiten sentirme sola en ninguno de sus rincones, y a algunos que todavía no alcanzo a ver en persona. Cuando finalmente nos vemos, las ocasiones parecen grandes y me esfuerzo por guardarme todos los detalles, que siempre me bastan para quererlos todos los días, desde lejos.

October 28th, 2009 at 5:53 am
si vienes a Barcelona, me encantará salir a tomar un café de immediato y así iniciar una nueva amistad.
besos,
flaneuse
October 28th, 2009 at 9:37 am
en la isidreña se están enfriando las birras!
October 28th, 2009 at 9:51 am
flaneuse: tenlo por seguro. ese café está pendiente :)
tetrabrik: i love you everyday
October 28th, 2009 at 9:57 am
Me puede traer dos botellas de Pálinka de Budapest? Aquí la espero :*
October 28th, 2009 at 11:08 am
contas de una forma tan precisa y magica mi experiencia de inmigrante que aveces me salta un lagrimon de leerte y me lleno de nostalgia por mis dias de extranjera en todas partes.
October 28th, 2009 at 12:07 pm
A mí también me ocurre eso mismo, que tengo muchos amigos a los que quiero a diario y veo sólo unas pocas veces al año, como mucho. Pero es maravilloso saber que de seguro en cada sitio te espera alguien. Y atravesar países y océanos para encontrarlos :)
También tienes una invitación si alguna vez caes en Berlín, ya lo sabes :*
October 28th, 2009 at 2:43 pm
:)
October 29th, 2009 at 1:34 am
furia: todo me lo llevo puesto, el viaje de regreso se anuncia muy accidentado
gaba: gracias! qué lindo, ser extranjera es lo que somos. jeje
Yhebra: :* será una invitación ampliamente aceptada
Piranesi: :) ya los quiero ver a todos!
November 12th, 2009 at 5:24 pm
Me uno a los arriba firmantes (y al resto de los 42, asumo), y te digo que en México DF también tienes a alguien, cuando gustes, será un placer conversar.