no surprises
* La ciudad pasa más rápido en bicicleta. Las casitas edwardianas de las colinas pasan una y otra y otra, por la esquina del ojo, como empujadas por el viento. Tengo miedo, por supuesto, porque me da miedo andar en bicicleta, pero se me olvida a ratos porque me da más miedo la gente a mi alrededor, los conductores de camión, los otros ciclistas, las señoras distraídas, los patrulleros que se aproximan a toda prisa al lugar de los hechos. En mi barrio andar en bicicleta nunca es un tranquilo paseo por la tarde, sino un intenso ejercicio filosófico. Siempre se va cuesta arriba, extrayendo con fuerzas el oxígeno del aire, en ardua respiración consciente, o cuesta abajo, en inclinación vertiginosa, considerando la inminencia de muerte.
* Será que todos queremos vivir en otra parte? Pasamos un montón de tiempo imaginándonos vidas distintas, cambiando de escenario, buscando otras tiendas dónde comprar el pan si es que venden pan, cómo llegar al trabajo, dónde sentarse a leer el periódico los domingos, con qué nuevos amigos salir a bailar. En Amsterdam lo pensé: “vivir aquí, apenas unos meses, durante el verano”. Mi padre vino a visitarme y todos los días dijo de alguna forma: yo podría vivir aquí. Mi amigo el Oso viaja de un lugar a otro, homeless, vive en todas partes y parece feliz (creo que es feliz, no he tenido tiempo de preguntarle), pero la última vez que nos vimos fantaseamos con llegar a la casa del otro sin avisar, abrir la refrigeradora para ver qué hay, y hablar con tema y período indeterminado. Me da la sensación de que después de un tiempo estamos igual en cualquier lugar porque tenemos que vivir con nosotros mismos y muchas veces, dolorosamente, sin los demás.
* Necesito un libro de autoayuda, un doctor, una maravilla farmacéutica, un hecho inspiracional, un encuentro extraterrestre, una revelación religiosa, algo! Tengo los hombros adoloridos de tanto levantarlos y dejarlos caer. No me enfurece nada en particular, ni tengo grandes tristezas, ni resentimientos, ni me desgarra la injusticia, ni estoy ocupada en el alcoholismo o las drogas. No me inspira la acción política, ni quiero escribir un libro, ni quiero terminar la tesis ni me interesa mucho la tecnología y esas cosas horribles. Todos los motivos que alguna vez me hicieron avanzar en alguna dirección ahora parecen divertidos recuerdos de una época remota. Sufro de indiferencia, y sería bueno que existiera una cura.

July 15th, 2009 at 1:55 pm
¿Qué hacer ante esa indiferencia? ¿Qué es ese estado de inercia existencial? Me quedé sin motivos, como cohete al que se le agotó la pólvora.
July 15th, 2009 at 9:25 pm
uy yo quiero, por ratos, un poco de indiferencia. especialmente cuando pienso que ese es un excelente ingrediente para lograr salir corriendo hacia cualquier parte.
necesito que las más de las cosas me importen menos.
amo leerte.
July 15th, 2009 at 9:27 pm
[...] de escenario, buscando otras tiendas dónde comprar el pan si es que venden pan…” Itzpapalotl. Posts relacionados en el Fusildechispas: No hay posts relacionados Deje un comentario [...]
July 16th, 2009 at 2:19 pm
Pues si, me llego…. tengo que decir…. me pasa la indifenrencia…. me pasa el recentimiento…. eso si me pasa…. y me pasa ….. y me pasa……
Buen post !
July 16th, 2009 at 3:03 pm
OMG tan cierto… “Me da la sensación de que después de un tiempo estamos igual en cualquier lugar porque tenemos que vivir con nosotros mismos y muchas veces, dolorosamente, sin los demás.”
July 16th, 2009 at 3:30 pm
Todos los motivos que alguna vez me hicieron avanzar en alguna dirección ahora parecen divertidos recuerdos de una época remota.
Ese soy yo, a mis casi veinte y diez y tantos.
“Par de añitos en esto, después jalo y sigo con lo mío” me decía yo. Y el par de años se me convirtieron en más de una década. Entre más tarde uno en quitarse de encima las cadenas, más pesan con el tiempo. Y siente uno que ya estuvo. Qué hay que cambiar. ¿Pero a qué? ¿A dónde? ¿Y cómo?
Lo que vos pensaste de Amsterdam también lo pensé yo de Buenos Aires.
PS: ¿Qué harás cuando se te acaben los títulos de canciones de Radiohead?
July 17th, 2009 at 12:01 am
with no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
silence, silence.
July 21st, 2009 at 12:06 pm
Uy, te entiendo bien, yo siento lo mismo cuando voy en bici por Sevilla: me encanta, pero siempre voy preocupada, alarmada por todos los demás, ciclistas, conductores y peatones. Pero el ratito en que cruzo el parque de Maria Luisa merece la pena :)
July 22nd, 2009 at 8:29 am
Bello, triste, quizá porque los puntos 2 y 3 me llegan al alma.
July 25th, 2009 at 12:52 pm
El punto tres es muy familiar. He abandonado tanto…
La cura está lejos de la rutina.
July 27th, 2009 at 8:33 am
te mando papa con chori de la buenos aires
July 29th, 2009 at 4:07 pm
maravillosa entrada en el parsimonioso terrible relato, terrible; y valga la redundancia; por lo que cuentas… es bueno poder escapar de la ciudad, de el país de ser necesario; por qué no hasta de el continente! pero en el caso hipotético de que ya me aprisiona demasiado la vida… y los viajes astrales no son de el todo lo que esperaba…
Deshora
August 21st, 2009 at 6:34 am
Necesito sufrir de indiferencia ahora mismo.
:|