everyday is exactly the same
A veces los días suceden como en una historia rarita, contada mil veces pero cada vez con algunas imperfecciones, algunos detalles de más o de menos, algunas cosas que pasan antes y otras después. Uno quisiera que cada día estuviera lleno de sorpresas, pero del tipo de sorpresas pequeñas y felices como “hoy estaba el periódico del día en el asiento del tren”, no sopresas demasiado estridentes como “debido al estado de la economía vamos a tener que prescindir de sus servicios”.
Me levanto después del cowboy, profundamente ofendida por la llegada de la mañana. Él ya ha lavado toda la ropa, regado las plantas, ha escrito un documento importantísimo o negociado algún avance indispensable. Yo apenas puedo ponerme en pie, avanzar a ciegas hasta el moledor de café y llenarlo sin contar, volver tambaleando a la cama y desde ahí oir el prrrt prrtbrt brrrpt de la máquina de café escupiendo agua caliente. Todavía no sé muy bien cómo funciona el mundo exterior antes de las nueve de la mañana y por suerte, la mayor parte del tiempo no me tengo que enterar. Los resultados en la vida de él son fundamentales.
En mi vida lo que pasa es que ir a la oficina, volver de la oficina, no ir a la oficina, trabajar fuera de la oficina, sentarse a escribir en la panadería La Victoria en la esquina contraria a la oficina, todo termina siendo más o menos igual. Las noticias del día son cada vez menos sorprendentes, las pequeñas observaciones modernas sobre la ley y los sucesos se repiten y se repiten y se repiten y se repiten. De vez en cuando hace sol y de vez en cuando hay balazos, y siempre viene Patricio por la acera caminando como un viejo, tocando los murales con los dedos, y desde lejos me dice “como le va”, que no es una pregunta, con el acentillo chileno que se le ha ido enredando de tantos años de vivir entre mexicanos. No pasa un adolescente que no haya pasado el día anterior, tratando de parecer peligroso con sus amigos, riéndose de sus propias manotas.
Y ya de noche, pero bajo la desconcertante luz del sol, voy voluntariamente a acostarme de espaldas en el mismo cuarto a cuarenta grados de temperatura para hacer yoga con un montón de sudorosos extraños. Cierro los ojos y me imagino que estoy en Managua, y afuera me espera un taxi que me va a llevar a un bar que nos gustaba ahí por el Gueguense, debajo de unas palmas, a comer plátanos maduros. En cambio empieza la clase y hay que respirar la humedad caliente, como un pez, y doblarse en la misma secuencia de movimientos y no pensar en nada, sentir dolores y náuseas y furias en la parte baja de la espalda y silencio, uno más cercano que el que sigue a las sirenas del carro de los bomberos que pasa por la calle principal.
En la casa hay primero una ducha hirviendo, luego una taza de sopa si tengo suerte, un libro muy largo con el que estoy obsesionada, las últimas noticias del día y en la pantalla, quizás una hora más de trabajo si todo sale mal, abrir el correo de papel, ver las lucecitas de Alameda que nunca se apagan y nos dormimos hablando, hablando de los días que siguen, porque como dice la canción cuando uno todo lo repite empieza a creer que puede ver el futuro.

Junio 5th, 2009 at 7:38 am
Ahora tengo el problema de que todo esto que describes lo veo mentalmente de la forma más realista y directa. :P
Todos vivimos queriendo escapar de la rutina, pero a veces parece ser muy cierto eso de be careful what you wish for.
Gracias infinitas a vos y al cowboy por aguantarme una semana. De verdad. :)
Junio 6th, 2009 at 12:53 pm
siempre puede ser peor. por ejemplo every day is exactly the shame.
Junio 7th, 2009 at 1:11 am
A mí me gusta tu rutina, Itz.
Junio 7th, 2009 at 9:46 am
Lena, siempre es un gusto leerte y creeme que lo hago a diario esperando tus nuevos post. Casi nunca comento nada pues nunca puedo agregar nada valioso a lo ya dicho.
Solo paso a saludarte a la distancia y a recordarte que con ganas esperamos verte de nuevo por Bayres.
Besos!
Junio 7th, 2009 at 10:24 am
b: :)
t, Y: Gracias! A mi también me gusta mi rutina, porque no dura mucho ;)
v: Quiero quiero quiero Buenos Aires, quiero quiero quiero! Besos muchos.
Junio 11th, 2009 at 2:50 pm
Si quieres tanto Buenos Aires por que no visitas?
Ja, me encantó: “profundamente ofendida por la llegada de la mañana.” Me sentí igual esta mañana.
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