pressed in a book

Cuando regresó de Europa a los Estados Unidos, Henry Miller tenía dos libros prohibidos y andaba dando vueltas, conociendo poetas por todo el país. En esas vueltas se encontró y se quedó con Big Sur, al que llamó “mi primer verdadero hogar en América”. Quizás estaba intoxicado de las ciudades gloriosas, o quizás estaba antojado de comer pescado cocinado al fuego en la mitad del bosque de sequoias.

Antes que él, Steinbeck había recorrido el Valle de Salinas, las (aún no industrializadas) enormes granjas de alcachofas y fresas, campos enteros que huelen a cosas distintas cuando uno baja el vidro de la ventanilla del auto. Hace unos meses habia venido yo a Salinas, a conocer varias familias de agricultores inmigrantes, con vidas silenciosas y solitarias, llenas de intimidades y pasado, tirados aleatoriamente por las mareas de la historia en la “ensaladera de América”.

Esto pienso mientras la carretera se va haciendo de curvas, y en el otro lado aparecen más acantilados, líneas en todas direcciones que hacen difícil señalar el horizonte. Las casas de los millonarios se esconden imperceptibles entre las piedras del acantilado, vacías la mayor parte del año en su extraña existencia de second homes. El mar enorme desde lo alto, acapara todo el cuadro, deja solo una pequeña franja de aire para que nadie se ahogue.

Todavía no entiendo muy bien cómo hace uno para vivir rodeado de una belleza aplastante y desconciliadora, que le puede hacer a uno saltar las lágrimas en cualquier momento. Es intimidante y trae un desconcierto inmenso estar parado en el lugar que un dios meramente hipotético escogió como la portada del folleto publicitario de la tierra.

Kerouac también vino y paralizado, se metió una borrachera de varias semanas. Luego escribió su novela Big Sur en el fondo de la oscuridad, con su vida y su cuerpo autodestruidos. Más o menos termina por concluir que buscar la pureza espiritual y la verdad para salvar el alma en el mar y el bosque, es un sueño ingenuo y un viaje terrorífico: “to be afraid of nature is to be afraid of yourself”. Y yo también nos tengo miedo.

3 respuestas to “pressed in a book”

  1. tetrabrik dice:

    me encantaría verlo

  2. esteban dice:

    mae Itz, esto me mató. Bellísimo.

  3. itz dice:

    gracias caballeros, por pasar a saludar

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