expecting

Hoy tuve que llegar temprano a la oficina a esperar al técnico de la compañía de teléfonos. Salí sin abrigo de forma imperdonable en una mañana demasiado fría, pasé por una enorme taza de café de las que hacen con cariño, una por una, y caminé temblando entre los empleados de los restaurantes que salen a barrer las aceras a las ocho de la mañana. La compañía nos había notificado que la instalación se realizaría “en cualquier momento de 8am a 5pm”, y alguien debía estar presente. Como no hay teléfono y no hay Internet, no habría nadie más. Seríamos todo el día sólo yo y mi café, y mi computadora, que francamente hoy me parece menos útil que una máquina de escribir: no tengo más de una hora de trabajo que pueda hacer fuera de línea. Encendí un pequeño calentador que me salvara de la primavera. Abrí Los Detectives Salvajes y leí por dos, tres, cinco, seis, ocho horas. Comí encima del libro. Al llegar a la página 300 revisé el correo en el teléfono y me di cuenta del error que había cometido: leer medio volumen de Bolaño de un solo tiro fue más o menos llegar desarmada de todo recurso a eso de las 6pm, cuando las horas de soledad se juntan todas, cuando las noticias más inocuas son capaces de demoler los huesos. Porque no llega nada en el correo que no se haya leído ya en el aire, sonó el timbre y limpiándome la cara decidí anunciarlo como si no lo supiéramos ambos: “You’re late”, le dije al técnico de la compañía telefónica.

4 respuestas to “expecting”

  1. Jen dice:

    aich guapa :/

  2. furia dice:

    ese muchacho nunca había llegado tan tarde a ninguna parte…

  3. no sé quién dice:

    y en Latinoamérica todavía vivimos convencidos de que la puntualidad está entre los más altos valores primermundistas. Pecao más negro

    Acabo de recibir los Detectives en español, finalmente… veremos.

  4. tetrabrik dice:

    de los detectives salvajes, una frase que te pudo haber servido:

    hay momentos para la poesía y hay momentos para el boxeo.

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