fake plastic trees
Uno pasa horas atravesando la nada, imaginándose las culebras entre los nopales, la tierra plana como una tortilla, un arbusto que rueda con el viento como en las películas del viejo oeste, un tren de cien containers que avanza serpenteando por rieles invisibles. Luego llega a Las Vegas, que no es nada impresionante como ciudad en sí, más que por los enormes suburbios bajitos, pintados del color de la tierra, donde uno se imagina que vivien y se reproducen puros coupiers, bailarinas y policías.
Los edificios, las palmeras, los campos de golf, los lagos, los bares, las gasolineras, las piscinas, las plantas ornamentales, las coloridas alfombras de los casinos y las bartenders tienen el mismo aire de creación humana, de no estar ahí sino fuera por la voluntad y la magia del dinero. En mi cabeza se juntaron solo por un segundo los miles de galones de agua de cada día, los millones de toneladas de concreto, los infinitos cargamentos de plástico y vidrio que fueron necesarios para poner todo esto junto y darle corriente, en medio del desierto.
La parte brillante de la ciudad es el Strip, una tira como de 5 millas que empieza al norte con una torre construida expresamente para inducir el vómito . Luego hay un casino que data de los años 70 y destruye la temática del circo albergando a cientos de familias de decrecientes ingresos. Luego está el Riviera, donde peleaban las hermosas damas de la lucha libre. Luego está el mall donde un inconforme pone las patas en la mesa de un Starbucks y escupe en el piso, mientras alrededor la gente es feliz con sus bolsas con apellido. En una esquina hay un barco pirata estancado tristemente en una piscina de aguas claras. Y luego está el Venetian, un hiper mall de lujo rociado con olor a Italia. Afuera hay unos canales de aguas celestes y sin fragancia donde los gondoleros panzones pasean a los turistas cantando en su mejor voz actoral. Esos canales van por dentro del mall hacia una eterna tarde italiana que está pintada en el techo, de manera sobrenatural. Creo que discutir otros detalles está de más.
Después de experimentar eso sentimos que nos merecíamos un trago, el más barato del menú del bar del Mirage, donde a cada hora de la noche hace erupción un enorme volcán artificial que no engaña a nadie. Saliendo me tropecé con el Ceasar’s Palace, donde rutinariamente se parten la cara dos chicos de clase trabajadora mientras los ricos los ven desde los asientos caros. Afuera hay una fuente que parece como italiana, pero como yo nunca he estado en Italia excepto por el recién visitado Venetian, es difícil decir. Luego por suerte está París, donde no hace falta haber estado. Es más, ahora que estuve ahí debajo de la torre y al lado del arco, no encuentro una excusa para ir al verdadero y aguantarme a los parisinos.
Me esperé lo que parecieron muchos siglos para que explotaran las fuentes del Bellagio y nunca las ví. Como tenía tiempo que matar me senté en una máquina en el MGM donde hay dos leones viviendo en una caja de plexiglass. Metí un dólar, apreté cualquier botón y me gané ciento treinta y cinco dólares, más de lo que he ganado la mayor parte de los días de mi vida a puro trabajo honesto y dignificante. De inmediato los cambié y salí corriendo, pensando en la cara que me pondría mi abuelo comunista viéndome con plata mal habida en la mano.
No llegué al Luxor para sentir que había visitado Egipto. En cambio me pasaron otras cosas como una cena de cinco platos, y un club lleno de mujeres semidesnudas bañándose en tinas con pétalos de rosa o jugando en ropa interior, con fingido entusiasmo, en una de las terrazas de cierto fino establecimiento. Al otro día a medio día estaba desesperada por irme: tuve suficientes Vegas como para diez años. Catorce horas de carretera después de un fin de semana sumergidos en las luces. En contraste ahora la realidad parece áspera y mate.

April 6th, 2009 at 8:38 pm
hasta que enchilan los ojos…intoxicación por neón creo
April 6th, 2009 at 10:18 pm
GLOW!!
And Im just the devil with love to spare
Viva las vegas, viva las vegas
April 7th, 2009 at 9:27 am
Me mató la anécdota del jackpot y el abuelo comunista. Herejía en estado puro. Y suerte de principiante. :)
Aunque mi alergia congénita a todo lo que son juegos de azar hacen que Las Vegas sea el último lugar donde pondría un pie en mi vida. No sé.
April 7th, 2009 at 10:26 am
And so it ends cualquier intención de visitar Las Vegas que pudiera haber tenido hasta la fecha.
Quedará para cierto road-trip que planeo hacer algún día desde L.A. hasta la Florida. Por lo que capté, con atravesar en carro el Strip basta y sobra.
April 7th, 2009 at 12:50 pm
Humm… sera que hay otro lugar gringo donde quiera estar menos que en Miami?
April 9th, 2009 at 2:39 pm
135 dólares por un botonazo. genial. como decía hal hartley a través de un personaje suyo, all money is dirty money, de modo que ni te preocupés pr lo que diría tu abuelo. salú.
April 11th, 2009 at 4:04 pm
Qué aguante salir al día siguiente… yo llegué en la mañana y salí por la noche con la intención de no volver jamás, pero no sin antes haber dejado en esas máquinas 5 dólares como contribución para la economía de los suertudos.
April 16th, 2009 at 8:15 pm
Je curioso hoy justamente un contacto en el msn tenia en el status:
Why I am here? If I could be in las Vegas! , Lo curioso es que el amigo es Ucraniano recién salido de una sabrosa dosis de Comunismo. Nada como salir de un Inferno para desear entrar en otro!
April 18th, 2009 at 10:32 am
Yo opino que bien vale soportar a los parisinos por estar en Paris.
Que lo de menos ahí son la torre y el arco.
…pero que se yo, nunca he estado en Las Vegas.
La verdad con ver CSI en la tele tengo suficiente.
April 27th, 2009 at 12:19 pm
Temazo de RH…