and the days are not full enough
Hay amistades que son amores descarrilados para bien. Por ejemplo, la relación de Ezra Pound con Hilda Doolittle, un enamoramiento adolescente que se abandonó y flotó en la superficie de dos guerras mundiales. Probablemente lo mejor, para ellos y para nosotros, fue que pudieran amarse y odiarse astringentemente de lejos, empujándose violentamente a escribir, sujetos a los dobleces del tiempo y el siglo, sin tener nunca lo que se supone que es el amor completo. Es tal vez por eso que ella pudo amar a otros hombres y mujeres en libertad, y es tal vez por eso que Pound pudo negarse a despojar el ideal platónico del deseo en los Cantos. Posiblemente se descubrieron en el momento equivocado, se quisieron a mala hora, y se pasaron escribiéndolo hasta la muerte, con la intensidad de todas las velas.
The light beats upon me.
I am startled–
a split leaf crackles on the paved floor–
I am anguished–defeated.
A slight wind shakes the seed-pods–
my thoughts are spent
as the black seeds.
My thoughts tear me,
I dread their fever.
I am scattered in its whirl.
I am scattered like
the hot shrivelled seeds.
HD. Mid-day

March 19th, 2009 at 6:17 am
don ezra pound, por favor.
:)
March 19th, 2009 at 11:05 am
Indeed.
March 19th, 2009 at 1:03 pm
Increíble, no? que le debamos más al desamor o los que eran ilícitos, ilegales y clandestinos. Alguien podría creer que la felicidad atenta contra la producción literaria
March 20th, 2009 at 8:30 am
Todo suma.
March 20th, 2009 at 9:45 pm
es una desgracia eso del mal timing… lo sabré yo, o al rato también lo sabrán todos ustedes