steal away
Ayer viendo The Times of Harvey Milk me puse a pensar que qué lástima que ya casi se acaba el mundo, porque a este paso no nos va a dar tiempo de reconciliarnos con las personas que somos. Después leí este artículo sobre los búnkers y me dormí pensando que la gente más loca es la que cree que va a sobrevivir. Luego soñé con la llorona.
Después de años de vivir en el desreparo, mi casa ya es una casa caliente, con uno de esos centenarios hornos a gas que suben el calor por el piso de la sala únicamente. Para calentar cualquier otra habitación hay lograr una combinación exacta de puertas abiertas y cerradas, un juego que me encanta. En la cocina huele a galletas y afuera las hierbas crecen sin control en la tierra helada. No quiero ir ni al trabajo, mucho menos al trópico.
Araminta, que luego se cambiaría el nombre a Harriet, escapó de su horrible destino caminando detrás de la estrella del Norte. Moisés era su nombre de conductora del ferrocarril subterráneo. Durante la guerra dirigió asaltos, condujo barcos en aguas enemigas y liberó a cientos de esclavos. Cuando la operaron del cerebro en su vejez, prefirió morder una bala que usar anestesia. Esta es la canción de ella.
