stories from the sea
* Adentro del mar están frente a mi, a treinta centímetros, unas manos que ya no reconozco. Mi cuerpo, desconocido, flotando boca abajo en solución salina. Hace semanas que estamos ella y yo viviendo juntas involuntariamente, como dos hermanas que envejecieron de pronto en la compañía equivocada. Nos incomodamos con dolores y exigencias irrazonables, enojadas, tan enojadas.
* Lo adiviné de lejos con su mujer e hijos comprando luces de bengala. Desde que le toqué el hombro muy despacio quise que nos sentáramos a llorar ahí mismo como niños abandonados. En cambio nos despedimos rápido con un abrazo como el mar tibio y furioso del pacífico. Me tocó llorar a mi toda la noche, pensando que talvéz los cobardes somos los que nos resignamos a todas las miserables imperfecciones del mundo con tal de seguir vivos.
* Soy una guía turística que viajó desde el pasado, enseñando a nuestra derecha podrán ver una construcción de un edificio de cinco pisos en donde quedaba una casa donde vi nacer la madrugada, a su izquierda no será posible ver las sombras de la familia que fuimos cuando veníamos a rodar por los fragmentos de conchas marinas, más allá queda sólo el oceáno que es el mismo. Ya de regreso en el camión repartidor que va en frente un chiquito moreno tira mis recuerdos como cáscaras de naranja que yo misma voy aplastando por la autopista panamericana.

December 17th, 2008 at 7:35 am
Esto es un tsunami de poesía.
December 17th, 2008 at 8:51 am
yo iba a mataelimón en tren.
December 18th, 2008 at 9:25 am
ahhh nooo mae!! qué lindo esto.
chau.
December 18th, 2008 at 9:38 am
gracias todos. el mar me agueva, y eso es bueno.
December 20th, 2008 at 7:13 pm
El pasado siempre es más hermoso de lo que en realidad fué, pero te garantizo que en el futuro también sentirás la alegre nostalgia por el presente.
December 21st, 2008 at 7:36 am
Me agüeva! Hace cuanto no leía eso!
Pobre Lenis urbana :)