whose streets

NO to prop 8!

En cualquier manifestación en los alrededores del Centro Cívico hay un punto de inflexión en que los homeless y los locos deciden unirse a la causa, cualquier causa. A veces preguntan de qué va el asunto, a veces sin preguntar se unen a los coros con todo y su parafernalia de la vida ambulante.

Los manifestantes y la policía, por su parte, tienen pactados todos sus encuentros, que son frecuentes. Hasta ciertas cordialidades básicas se permiten: los movimientos previos al arresto están debidamente coreografiados, los datos en formularios, todo el mundo con el número del abogado pintado en el brazo con marcador permanente. Yo estoy parada en la acera junto a una farmacia, tomando fotos, haciendo mi mejor cara de innocent bystander: un arresto, independiente de su naturaleza, no le haría gracia al funcionario que en la próxima primavera removerá el “condicional” de mi residencia permanente (condicional).

Una limosina blanca pasa por el canal de tráfico abierto y los puños alzados en señal de apoyo salen de la ventana del chofer y de la del pasajero. Un Sanfranciscano trae a sus dos hijas de unos cinco y siete años y las hace posar para las fotos souvenir en la noche helada frente a la barricada policial. Una chofer del muni pelea furiosa con los manifestantes porque su autobús ha quedado atrapado toda la noche y quién sabe qué objetivos burocráticos no la dejamos cumplir. Un contra-manifestante discute la biblia durante noventa minutos, y se va una vez que comprende que no puede cambiar a esa bola de pervertidos que nisiquiera son todos gay. Y así por horas, serán otros días.

Una respuesta to “whose streets”

  1. roberto dice:

    todo el mundo con el número del abogado pintado en el brazo con marcador permanente. jajaja si tuvieran guanacos, llevarían casco, anteojos y capas.

Deja una respuesta