lower mississippi river delta

En el aeropuerto de Los Angeles se venden menos libros, más recuerditos, malas revistas, comida horrible y rótulos de colores vivos. La mamá de Raymond, ese que todo el mundo quiere, camina enana y apresurada hacia alguna sala de abordaje, tratando de no darse cuenta que en el camino todo el mundo se le queda viendo como si la fama televisiva la hubiese transformado en un unicornio a rayas.

Durante el vuelo de casi cinco horas me leo la Newsweek de cabo a rabo, y un artículo en la Rolling Stone sobre David Foster Wallace que me deprime de varias formas simultáneas. Como ahora se puede ver tele satelital en los aviones, prefiero que se me metan entre los sueños la reina de Jordania y sus hermosos ojos expertos en política del medio oriente.

Mi primer taxista de New Orleans tiene una bandera confederada en el tablero, pero sospecho que no sabe qué significa. Parece latino, pero no me atrevo a especular porque no hay mariachis ni bachata saliendo de la radio, sino un neutral silencio étnico y el rumor del aire acondicionado. Por la ventana la calle de los cementerios brilla en blanco y gris bajo el sol. Un cadillac azul de los viejos arde en altísimas llamas, la policía recién llega y una bola de gente sale corriendo desordenadamente del negocio de enfrente.

Lo más impresionante de primera entrada es lo hermosas que son las casas en todos sus estados, del esplendor a la última descomposición. Muchas – me dicen- estaban ya hechas leña antes de Katrina, que vino a ser el desafortunado toque de gracia. Se calcula que la población de la ciudad es un 60% de lo que era antes del huracán. Muchos no tienen cómo regresar, muchos vieron como sus casas de pobres fueron demolidas y reemplazadas por otras más caras. Muchos se quedaron viviendo en tiendas miserables o trailers calientes como hornos, hasta la fecha. Pero como esto después de todo es el Sur y la gente no conecta los absurdos y complicados hechos, McCain va ganando en este estado por al menos diez puntos, como si no quedaran más huracanes en el mar.

2 respuestas to “lower mississippi river delta”

  1. no sé quién dice:

    Lo de McCain se puede explicar pensando que al rato el Deep South es lo más vulnerable a nuestro realismo mágico, por cercanía geográfica.

    Eso, o que son imbéciles.

  2. ticoexpat dice:

    Hay un experimento con perros, en que si se le niegan la comida dandole un shock cuando se le acerca a abrir la puerta para conseguirla, ya despues, sin shock, desistira de intentar abrir la puerta.

    A esa gente se le ha negado tanto, por tanto tiempo, que ya estan condicionados para no intentar rock the boat… como nosotros.

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