the fragile
Escribo poco porque la tristeza sólo me ataca de noche, cuando estoy rendida y hay que poner la alarma para el otro día y se apagan las luces de la niebla para los barcos y el tren ya no pasa. Pero a veces, en silencios rectangulares, quisiera escribir hasta que se me caigan las uñas, contarle a todo el mundo lo que se siente ser la niña rara desde el día en que se abrió la boca para repetir un texto de Isaac Felipe Azofeifa, desde el tiempo en que soñó que la rana a la que le sacaban las tripas era ella y que las tripas hasta la fecha quedaron afuera para que todos las vean, y lo que se siente ahora tener la boca cosida con un mecate, el sentido de la maravilla duro como una piedra. Luego se calma el viento en el recubrimiento del techo y el último perro de la noche y ya no tengo porqué escribirle a nadie nada, ni mierda, es un secreto.

Julio 5th, 2008 at 10:19 pm
esto está increíble!
Julio 7th, 2008 at 8:01 am
:-S no sé si entristecerme contigo o aplaudirte eso escrito con amenaza de caída de uñas… ¿te dejo un abrazo?
Julio 7th, 2008 at 10:31 am
Venga un abracito, aunque sea de patéticos unos y ceros, que no nos da para más. Un chocolatito caliente también ayuda. Aunque en esta época creo que se te antojaría más un té Chai frío.
Parece mentira, pero sí, es solo cuando ya todo queda en calma al final del día que por fin nos podemos sincerar con nosotros mismos.
Julio 7th, 2008 at 10:38 am
Idem…
Julio 7th, 2008 at 1:37 pm
qué belleza
Julio 13th, 2008 at 9:35 am
Creo entender…eso de cosida y amputada del asombro.
Qué bello esto, Itz!