SoMa
Escojo un vestido, no muy corto, medias caladas y zapatos de tacón. Poco a poco voy aprendiendo a perder el miedo de ir demasiado arreglada a ninguna parte, porque sin importar la ocasión siempre aparecerá algún extra en botas de bombero, un sombrero nepalí o un vestido victoriano. Yo mejor me visto para una escena que no existe, donde las señoras se cuidan del frío con un chal y los muchachos usan trajes que les quedan bien en los hombros.
La fiesta es en el centro, en uno de esos antiguos clubes para caballeros en que el salón principal es una biblioteca de piso a suelo y de pared a pared, y por las ventanas se ven otras ventanas de edificios altos, iluminados por desconocidos.
Ya ahí sobre el tintineo de un jazz inofensivo, los pequeños grupos de gente cuentan historias de los sesenta, cuando integraron grupos anarquistas o consumieron alucinógenos hasta perderse en la Sierra Nevada, todo como prólogo para decir que ahora son padres y abuelos felices, con buen gusto para la comida y una casa en las montañas. El un close up el anfitrión se ríe y conversa con los meseros sobre las fresas bañadas en chocolate. En cualquier secuencia uno está revisando los lomos idénticos de la enciclopedia geográfica de California con un whisky en la mano, hasta que llega alguien a presentarse y a presentarle a su partner, a hablar de su insólita carrera como escritora de historias cortas en un garaje de Los Angeles.
Desaparecemos temprano diciendo adiós con la mano y caminamos unas cuadras en el frío de la noche y nos confundimos en la acera con las parejas que salen a esa hora del cine. La película es buena.

Marzo 15th, 2008 at 7:10 pm
Yo calculo que en el cielo, si existiera, deben haber de esas bibliotecas, de techo al piso y con escaleras con rodines.
Marzo 17th, 2008 at 6:46 am
y borges es el bibliotecario, claro.
Marzo 17th, 2008 at 8:48 am
y los escritores muertos siguen cada uno escribiendo en su sección, y uno puede visitar alternativamente a Pessoa o a Jorge Amado y llevarles el café de la tarde
Marzo 17th, 2008 at 11:57 am
Es muy lindo vestirse como una quiera. Como le dé la gana. Admiro a la gente que se viste con el corazón,sin importar lo “adecuado” .
Marzo 17th, 2008 at 12:40 pm
Mmm. A mi me gusta más la gente que se viste para la ocasión, sin que eso signifique ocultar su personalidad o pasar incomodidades.
O sea que uno los ve en el estadio de Goicoechea o en el salón del St. Regis, y siempre se ven como ellos mismos con ropa diferente.
Marzo 17th, 2008 at 4:40 pm
bueno, es que hay corazones aterrizados y corazones despistados…jajaj…eso sí.
Marzo 18th, 2008 at 3:04 pm
Con Borges de bibliotecario, se podrá uno alzar los libros que más le gustan?
Marzo 20th, 2008 at 11:16 pm
De fijo que Borges echaría en falta los libros a puro olfato, pero de repente en esa biblioteca celestial fingiría para darnos el gusto de cometer un pecadillo.