esta madrugada
Natalia había tomado fotos macro de una mariposa y ahora era ella, su cabeza sonriente, estaba pegada perfectamente al insecto a con detalles microscópicos,: imposible saber dónde terminaba una y empezaba la otra.
Lo de Carlos era un capullo bulboso con gotas de rocío, una planta verde y taciturna, que aparentemente no hacía nada. No tuve paciencia para ver la sutil transformación.
German había dibujado una de esas palomillas que parecen papelitos olvidados en el aire, como una amapola pálida y arrugada en una rama. De repente se desenrollaba en un mini espectáculo de palitos y sedas, y se echaba a volar.
Nelson era un monjecillo franciscano, bajito y calvo, animado al trazo y sin colores. En media conversación conmigo levantaba un dedo y decía: un momento. Entonces convertía en un pájaro gigante que abría el pico y del pico salía un huevo. El huevo se abría y salía un anuncio escrito en un pergamino: Libro mágico de mutantes fotoanimados, ordénelo ahora.

February 17th, 2008 at 12:09 am
esas son las cosas que sueño. mejor no se imaginen lo que hay dentro de mi cabeza. mejor ni piensen con qué alucino.
February 17th, 2008 at 6:52 pm
Me gusta, me gusta. Uno, reservado, para mí.
February 18th, 2008 at 10:58 am
No sé por qué pero me dan ganas de probar lo que sea que estás tomando para la tos. Como que eso es parte del asunto… :D
February 18th, 2008 at 2:53 pm
mmm, siento otro estilo, yo si me quedo para la transformación. :)
February 19th, 2008 at 3:48 pm
woooa. Yo también quiero una cucharadita, jiji