esta madrugada

Natalia había tomado fotos macro de una mariposa y ahora era ella, su cabeza sonriente, estaba pegada perfectamente al insecto a con detalles microscópicos,: imposible saber dónde terminaba una y empezaba la otra.

Lo de Carlos era un capullo bulboso con gotas de rocío, una planta verde y taciturna, que aparentemente no hacía nada. No tuve paciencia para ver la sutil transformación.

German había dibujado una de esas palomillas que parecen papelitos olvidados en el aire, como una amapola pálida y arrugada en una rama. De repente se desenrollaba en un mini espectáculo de palitos y sedas, y se echaba a volar.

Nelson era un monjecillo franciscano, bajito y calvo, animado al trazo y sin colores. En media conversación conmigo levantaba un dedo y decía: un momento. Entonces convertía en un pájaro gigante que abría el pico y del pico salía un huevo. El huevo se abría y salía un anuncio escrito en un pergamino: Libro mágico de mutantes fotoanimados, ordénelo ahora.

5 respuestas to “esta madrugada”

  1. itz dice:

    esas son las cosas que sueño. mejor no se imaginen lo que hay dentro de mi cabeza. mejor ni piensen con qué alucino.

  2. solentiname dice:

    Me gusta, me gusta. Uno, reservado, para mí.

  3. beto dice:

    No sé por qué pero me dan ganas de probar lo que sea que estás tomando para la tos. Como que eso es parte del asunto… :D

  4. Silvia Piranesi dice:

    mmm, siento otro estilo, yo si me quedo para la transformación. :)

  5. furia dice:

    woooa. Yo también quiero una cucharadita, jiji

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