mice

La última noche en Nueva York ví el amanecer del último día. Por primera vez sin miedo. Recibir el sol de invierno, eufórica, a las siete de la mañana. Me leí Drown de Junot Díaz en una sóla dosis, y en cuanto despegamos le pedí mentalmente al piloto que por favor no se cayera el avión en New Jersey. El siguiente amanecer ya entró por la ventana de la bahía, quemándonos los ojos.

Pusimos la casa en orden con el propósito de re-habitarla un poco. Tenemos ratones. Todo el mundo tiene ratones en estos días: me siento totalmente a la moda. Intercambiamos socialmente métodos para deshacernos de ellos, con diferentes approaches. Nosotros tenemos unas trampas que sirven para capturarlos solamente, sin hacerles daño, para luego ir a liberarlos al parque donde sin duda en cuestión de 15 minutos se los comerá un coyote o un búho. Es el círculo de la vida, con ligeras intervenciones.

No puedo contener la emoción que me produce el hecho de que ya puedo regresar a la normalidad de la tos desgastante todo el día frente a la pantalla. El supermercado. Hacer fila en el banco para aclarar un error. Cita médica. Recoger los zapatos largamente olvidados donde el zapatero. Recibir las verduras. Apuntar una receta de coles de bruselas. Leer the believer en la tarde, tomando café. Largas horas de estar sola, largas horas de breve compañía.

11 respuestas to “mice”

  1. Daniela dice:

    No hay nada como volver a casa.
    …con todo y las sorpresas o los malos hábitos.

  2. Ventolin dice:

    Humm.. ratones. Como nosotros no tenemos ratones si Mirinda es vegetariana? Una vez tuve ratones…

    En realidad yo soy más tirando para el lado de las cucharachas. Pero las cucharachas solo quieren ser nuestra amigas y acomodan el jabón en la jabonera.

  3. itz dice:

    las cucarachas aquí no existen, solo en la canción y en los hoteles de mala muerte.
    por eso se espantan los gringos en san josé, con tanto bicho.

  4. Alejandra dice:

    Yo no tengo aquí ni ratones ni cucarachas, Kiev is so yesterday! :-) :-) :-)

  5. tetrabrik dice:

    drown tiene unos cuentos geniales. leíste la novela?

    me impresiona, tengo que confesarlo, eso de trampas para no matar a los ratones. ni te digo lo de los coyotes. no era costa rica el país de vivir cerca de la naturaleza amenazante?

  6. medea dice:

    Esas trampas son lo mejor. Los gatos d papel son un asco para quitar la mañana siguiente, igual las ratoneras tradicionales. Y el veneno lo unico q logra es q el raton vaya a morir dentro de la pared, perfumando el hogar por semanas con su putrefacción. Mejor soltarlos. Que sean libres, felices, y si son capaces, que regresen a la casa a repetir la operación.

  7. furia dice:

    para mis ratones, compré un paquete de racumín y lo coloqué (herméticamente cerrado) en una esquina, como advertencia del peligro tangible. Eran dos y se fueron.

  8. no sé quién dice:

    Las trampas de goma son como la peor tortura imaginable, y el veneno ni hablemos, pero no me da para tanto el instinto de treehugger. Yo voy con las clásicas “Víctor”. Rapidito cae el bicho, muerte inmediata, reset y juega de nuevo.

  9. Gallina dice:

    suena bien para los ratones, todo adrenalina! :)

  10. Silvia Piranesi dice:

    qué bueno furia. la amenaza, jeje.

  11. cristian dice:

    yo no tengo ratones, también estoy super atrás.
    y si un toquecito de panza.
    trabajo en ambos por aquello de los coyotes.

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