tres

* Insisto en regresar a lugares que ya no existen. Me siento desvalida sin la casa, una silla escogida por mi, ni el cuchillo de cocina que obedece perfectamente a la mano. Vengo y soy testigo de todas las cosas que abandoné como si no importaran cuando las muy malditas me prometieron que no las extrañaría.

* Marcha un señor por la orilla de la carretera en Guadalupe, empujando cuesta arriba un carrito de supermercado modificado con un espejo retrovisor, y acondicionado para lo que parece ser una venta ambulante de pares de chancletas. Se parece a mi tío, se viste con el mismo gusto, posiblemente se corta el pelo con la misma regularidad, posiblemente tenía el mismo trabajo y los mismos hijos y la misma esposa y un día se encontró conmigo haciendo el alto respetuosamente en un semáforo y sin pensarlo, me regaló la misma sonrisa.

* No me sale la segunda y última parte de una historia que ando rumiando desde hace meses. Estoy a punto de abandonarla. Quiero que me caiga el final del cielo en la cabeza, como una maceta desde un balcón. Estoy haciéndome la que trabajo, pero en realidad estoy esperando que sean las siete para ir a Neto’s a ver si encuentro el asunto ese.

4 respuestas to “tres”

  1. Ventolin dice:

    El asunto ese.. jumm…. I see

  2. maluigi dice:

    que vacilón eso de los regresos…han de ser una cosa extraña…un día podré saberlo….
    en cuanto al asunto ese…en cuanto menos te lo proponpongás…va a salir, en algún bus de la peri, en la parada, en el cruce…vas a terminar resolviendolo…

  3. cristian dice:

    la mae se lo vuela.

  4. Sergio dice:

    Qué decir… uno se repite vd?

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