razglednica
Mi amigo Michal vino desde Varsovia. Nos saludamos de un abrazo de esos en los que él me levanta del suelo. Después me puso al día sobre el gato, el apartamento, el libro del que está escribiendo el primer capítulo. Esta mañana, caminando por el centro de Zagreb, me contaba que se parece mucho a su ciudad, solo que la suya fue reconstruida desde el suelo después de la última guerra mundial. Los comunistas hicieron edificios horrorosos, serios y monumentales. Aquí esas severidades económicas se juntan con palacios intactos de decadentes glorias pasadas, y torres de vidrio que se estiran como quien quiere llegar rápido al futuro. En una breve conversación hace meses encontrábamos al menos cincuenta diferencias conceptuales entre el comunismo del este europeo que fue una pesadilla en su infancia, y el socialismo tropical que circundó la mía con canciones y esperanzas locas.
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La demás gente va llegando y nuestro grupo va creciendo. Una amiga que originalmente es de Singapur y yo, que obviamente somos que parecemos menos Croatas, somos vistas con un poco de sorpresa por las calles, posiblemente también por escandalosas y poco elegantes. Aquí las muchachas son bonitas, altas, con cara de no hablar mucho, y usan unas botas espectaculares de tacones altísimos para caminar al trabajo mientras fuman apresuradamente el cigarrillo de las ocho de la mañana. En cambio nosotras somos parte de un grupo de cuarenta habladores, algunos bastante más llamativos, que buscamos wifi como desesperados deambulando con la laptop abierta. Por ahora le he llegado a los mini pecesitos fritos enteros al estilo de la costa Dálmata: nadie se ha atrevido a probar la pezuña de ternera. La temperatura sigue bajando.
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Siempre me estoy planteando cómo será volver a tener una casa ordenada, plata en la cuenta, clases en la universidad, una oficina, un perro, una dieta normal. En lugar de eso, tengo desertores de filosofía y ciencias políticas que armaron un hacklab, un café multimedia donde se congregan actores que fuman y proyectan, pintores que fuman y pintan, programadores que discuten y fuman, escritores que escriben y fuman, y algún día todos ellos decidirán ir a quedarse a mi sillón, posiblemente al mismo tiempo. Tengo salones pintados de pájaros negros, djs que mezclan cosas ajenas en secreto y las liberan en oscuras bodegas de luces fosforescentes y páginas de comics alucinógenos pegadas en las paredes, fotógrafos con cargos de obcenidad y traición a la patria, traductores de ocho idiomas, abogados con dreadlocks, grafiteros midiendo callejones, recicladores haciendo robots y vestidos, bailarines escribiendo software. Algún día lo cambiaré todo por un poco de silencio y aire puro, pero hoy no.

November 28th, 2007 at 6:19 pm
ve que lindo, tenés que asomarte aquí:
http://raquelparaiso.blogspot.com/2007/11/izpapalotl-cuchillo-de-mariposas.html
November 29th, 2007 at 1:16 am
hehehey
November 29th, 2007 at 8:24 pm
I´m overloaded :)
December 1st, 2007 at 5:00 pm
Guauuuuuu
Suena mas que muy interesante el panorama que has pintado sobre la tela digital ;-)
hace no muchas semanas yo andaba paseando por rosario en busca de ese wifi abierto o fácil de abrir je je
December 2nd, 2007 at 5:08 am
No hay nada como sentir que uno está en el lugar al que pertenece, sea cual sea este.