jordaan
En Amsterdam hay molinos de viento de verdad. Las muchachas tienen amigas y se ríen en el tren, y hablan de zapatos. Extraño a mis amigas, a ellas les gustarían los edificios de ventanas gigantes. Mi cuarto es bajísimo de techo y ve para un canal. Estoy tratando de capturar una señal WiFi abandonada, y dos cisnes gigantes pasan nadando como si fueran para el trabajo. Todo está húmedo y helado menos nosotros, que no podemos sonreír más porque el barrio maravilloso donde vivió el cowboy está, según dice, casi intacto. Me despierto hecha mierda a las ocho de la noche y salgo a desayunar cerveza en este café, lleno del humo tabacoso de la autodeterminación. Me gustaba más el café de los chicos de Ghana que tenían un catálogo de hierbas en la mesa, pero ahí no había WiFi. Cada quién con su droga.

November 21st, 2007 at 3:20 pm
pues sí… ahí sí que “cada quien con su droga”…
November 23rd, 2007 at 5:29 pm
1 Step ,
Soy un Wifi dicto