non sequitur del lunes
Vuelvo a casa tras veinticuatro horas de intensa falla aeronáutica, aliviadas en parte por The Dead Milkmen, The Slits y otras malas influencias.
Veo todo en fragmentos sin secuencia: me voy a dormir esperando que se me pase, y no. En la sala está puesto el calentador, orgulloso de volver a su papel de fin de año.
Un capitán distraído tiró 58mil galones de combustible en la bahía: hay como cinco voluntarios por cada pato cubierto de petróleo.
Se muere Norman Mailer con su estándar imposible.
Quiénes serán los alucinópatas que están escribiendo los editoriales histéricos de La Nación?
Cómo se hace para ignorar la bosta de self-help y palabrerío new-age que dice que podemos levantarnos por encima de las circunstancias, con nuestros propios recursos emocionales?
Tengo una perversa fascinación con las fotos de antes y después.
Mañana tengo que dar una clase a seis estudiantes de postgrado y ya no me acuerdo cómo se hacía para aparentar algún tipo de conocimiento superior en la materia en cuestión.
El último avión no me alcanzó para terminar lo que a la mitad es la mejor historia que he leído este año.
Get with the program, kid.

November 13th, 2007 at 12:39 am
aparentar: dicen que es cuestión de corbatas… pero de eso no se nada…
November 13th, 2007 at 9:15 am
todo está en el delivery. Las barrabasadas más gruesas resultan creíbles si uno las dice con absoluta certeza. Es un juego de miedos, y en un caso de esos, el que golpea primero tiene el pleito casi ganado.
November 13th, 2007 at 2:48 pm
están dopados todos!
November 13th, 2007 at 3:24 pm
ah, la nazi-on, esta frase siempre me los recuerda: “peligro, peligro, grita el peligroso”
November 13th, 2007 at 9:59 pm
En algo tienen razon: hay una inversion venezolana en propaganda que no es jugando