la nueva conformidad

* En la cocina hierve una sopa de tomate con lágrimas. El sub-empleo mata. No puedo esperar a que se acabe el contrato para emborracharme con champaña de mala calidad y amanecer en camiseta en el oasis temporal de la desocupación. Después me haré una otra sopa de tomate y pensaré a qué dedicarme: por ahora sólo se me ocurre “dueña de un galgo” o “extra en películas de balazos”.

* Intento leer un libro en la cafetería llena de hipsters desencantados, sus macs y sus iphones. El libro está escrito por uno de ellos. Me pregunto si le estoy añadiendo un toque étnico-decorativo al ambiente, tal como los sillones y las lamparitas. En todas partes uno sospecha que todo el mundo lo está viendo, y no es cierto. Aquí pasa todo lo contrario.

* Después de que terminamos las multiplicaciones Emily agarra el lápiz muy abajo, con las puntas de los dedos, y empieza a copiar un dibujo de un libro con escalofriante exactitud. Ella no sabe cuánto miedo me dan los niños y estoy tratando de que no se de cuenta. Juntas escribimos una historia en la que un perro diminuto vive con todo y muebles, encima de un perro más grande.

* Cuántos amaneceres perfectos se pueden ver por la ventana antes de volverse una loca? La respuesta es todos. Se pueden ver todos.

4 respuestas to “la nueva conformidad”

  1. Alejandra dice:

    …y de no ser inofensivos, cuando mucho los amaneceres te volverán loca de felicidad y de asombro. (Dos países grandes es ya menos que un océano. Tenemos un cuarto extra, una cama extra, muuuucho vodka y cerveza y la puerta siempre abierta. El borsch ucraniano es irresistible. Tentada?)

  2. Silvia Piranesi dice:

    o extra en programas como “cámara escondida”.

    y es cierto, nadie lo ve a uno.

    Saludos!

  3. cristian dice:

    te veo venir, oasis temporal.

  4. esteban dice:

    yo vengo y leo y siempre quedo turulato. El final de este sí me dio duro.

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