Stanford

Ayer fuimos a Stanford a que los chicos le dieran vuelta en bicicleta a las esculturas de Rodin. También hay un Calder y un Miró pastando por ahí. El lugar conserva la aridez del monasterio católico que alguna vez fue, sólo que está arreglado para impresionar a los impresionables y convencernos de que pasar cuatro años parqueando la bicicleta por ahí nos hace mejores personas. A mi no me dan ganas de estudiar, nada más quiero que me abandonen a mi suerte en las bibliotecas.

2 respuestas to “Stanford”

  1. furia dice:

    la acompaño ;)

  2. Silvia Piranesi dice:

    si!!!!!!

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