Day laborers

Los jornaleros son miles, casi todos hombres. Salen todas las mañanas todavía sin sol, agrupados a la fuerza a falta de papeles, con Inglés imposible, recién llegados o simplemente por estar entre trabajos, flotando. Esperan en las esquinas a que pase un camión y se los lleve a trabajar en lo que sea, en donde sea, en cualquier condición, por cualquier paga y a veces por ninguna. Mientras tanto fuman, conversan, toman café de un termo, piropean a las muchachas latinas.
En la construcción de al lado de mi casa oigo hablar a dos a poquitos, subidos en un andén. Uno es salvadoreño, el otro mexicano, y están instalando el aislamiento del techo. Me pregunto si eso era lo que tenían en mente cuando vinieron, y probablemente si, eso era. Pero si se caen del andén, no hay nadie que los ataje. Jamás me atrevería a preguntarles de verdad.
A veces paso por el parque a las diez y todavía están ahí: nadie se los ha llevado. Compruebo de cerca que todos se parecen a mi hermano. a mi papá, a mis amigos. Ese día nadie necesita una zanja, un balcón, un muro de ladrillos, una mudanza, un camión descargado, una casa del árbol. Solo ellos. Ellos y sus mochilas, calladitos, esperando que les llegue el día.

7 respuestas to “Day laborers”

  1. Julia dice:

    esto que escribiste es como un cortometraje. Hermoso. Se siente la luz, se escuchan las voces, se ven ellos. Son imágenes.

  2. itz dice:

    Gracias Julia. Todos los días son como una película para mi. Una que nunca nos llegó con subtítulos. :)

  3. Alejandra dice:

    Para mi eso es quizá lo más interesante, que se parecen tanto a nuestros familiares y amigos, a una misma, pero a la vez tan distintos, diferenciados el movito de la inmigración y por, y por, y por…

  4. beto dice:

    Homework para candidatos a pesados: Pasar como un bólido al frente de estos grupos y gritando “LA MIGRA! LA MIGRA!”

    :P

    Es difícil intentar ponerse en los zapatos de ellos y pensar para sí si su definición del “sueño americano” era ir a pegar shingles de techos, un día sí y otro quién sabe, a $3.50 la hora.

    Siempre habrán más preguntas que respuestas.

  5. medea dice:

    Acá se ve lo mismo, nada más cambiales la historia de mojarse la espalda con la del desplazamiento.

    Ellos también, a pesar de todo, siguen riéndose, sonriendo,tomandose sus tintos y jugando “apuntado” o parqués, convirtiendo los días malos en días de hablar de sueños y planes y posibilidades de empresa propia.

  6. furia dice:

    como “los lunes al sol”… nada más que lunes, martes, miércoles, jueves…

  7. meleobro dice:

    no se que decir…
    la situación no es… no se…
    [ya me enredé]

    (muy tuanis como lo describes)

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