torrential outpour blues

Cruzo por primera vez manejando el puente de la bahía hacia la ciudad, donde comienza a salir el sol. En la radio Jack toca como si se fuera a volver loco en el próximo acorde. Mi licencia, posiblemente inválida en el estado de California, está en un lugar indeterminado del bolso o de la imaginación. Horas atrás hubo una fiesta que sólo veo en retrospectiva. De último, una australiana de muchas palabras trajo cerveza y cigarros a las tres de la mañana convirtiéndose en héroe instantánea. Una vecina nos avisa antes de llamar a la policía. R, medio ebrio, me pide un beso por cada trago que le robo (el cowboy opina que el precio es justo ante la escasez). Antes de eso, mucha gente: un semi-adolescente de barba rosada afinando una guitarra, una mujer gigante sin cejas, un jugador de fútbol de diez años, su mamá que fuma a escondidas, una discusión sobre los orígenes del queso anaranjado, un poema de Woody Guthrie. Y al principio, se fue la luz.

2 respuestas to “torrential outpour blues”

  1. Pili dice:

    Todo siendo considerado, una excelente velada!

  2. Karla dice:

    todo se me antoja…

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