sueño y vigilia
Sueño con una casa medio vacía en la que se esconden mis secretos, mi colección de bolinchas (?), mis revistas viejas con artículos de Octavio Paz. Todas las voy poniendo en pilas de basura y reciclables. Una sandalia de cuero enorme que no pertenece a nadie. Un montón de ropa hecha a mano que no he usado en años. Una mujer negra y bajita me ayuda a acomodar: cada vez que le enseño algo asiente con la cabeza sin verme, porque estoy muerta y soy un fantasma que habita la casa donde ella quiere tirar todo para vivir en mi lugar. La recuerdo de un sueño anterior en el que la muerta era ella: yo la encontraba colgada de un árbol en el patio de esa misma casa, justo cuando la estaba mostrando para alquilarla.
El sábado me desperté de una siesta rodante en la autopista El Carrillo, donde el sol se despedaza en el polvo del parabrisas y las puntas de los postes de electricidad. Me tomó unos minutos convencerme de estar firmemente anclada en la realidad, a pesar de que la música californiana de fondo parecía un soundtrack mal intencionado. Ya en casa me senté en la mesa de la cocina. La niebla mataba un intento de fuegos artificiales en la bahía. En la mano, la carta que estaba esperando, abierta por el lado: así como me enseñó mi papá y jamás se me ha ocurrido hacerlo diferente.
Me fui a dormir y soñé que mi hermano y yo estábamos en el Trailer de una película. Todo estaba dibujado a mano: las casas blancas de madera, los árboles a medio deshojar, y un camaleón azul con verde en una rama en primer plano. El viento era real, no dibujado. El Trailer inmersivo consistía en darte la ambientación y una pequeña dosis de la emoción que te permitía la película: en nuestro caso, una luz y un ruido oscuro que se paseaba por los áticos del pueblo. Creo que al final decidimos no verla.
Ya despierta me encuentro en una habitación con siete niños de cinco años o menos, tratando de mediar un conflicto entre una mayoría absoluta que quiere ver Dora la Exploradora y un líder de opinión unos meses mayor y de gustos más sofisticados, que aboga fuertemente por The Three Robbers. No hay nada como ser un adulto empoderado y desprestigiar el valor de la democracia en favor de la calidad de la oferta cultural. Cuando durante la cena tres miembros de la audiencia deciden convertirse en “ladrones”, yo les sugiero que mejor ante sus padres repitamos: “si se puede!” frase flexible y multifacética que comparten Dora y el movimiento político de César Chávez.
La noche anterior en algún momento una mujer de pelo largo cavaba en el suelo con las manos, junto a un hombre que amaba. A veces era yo, aveces no. Quitaban una lápida inmensa y antigua bajo la cuál yacía, aún vivo, ese mismo hombre en una versión anterior de si. En cuanto los dobles se vieron se odiaron instantáneamente y decidieron destruirse, escupiéndose y arrancándose la cara arañazos. Cuando sólo quedaba uno, indistinguible cuál, se puso a cavar y encontró una tercera versión suya a quien procedió a matar también. La mujer miraba espantada desde la superficie, dejando de amar. De repente, ella distinguió en el fondo de la tierra una mujer de pelo largo que subía desesperada. Con un sólo movimiento de fuerza inaudita decidió cerró la lápida para siempre y se sentó encima, sola y tranquila, a esperar a que todos desaparecieran en las profundidades.

July 30th, 2007 at 3:29 pm
Uy, me tocaste el corazón justo en este momento en que tengo que escarbar, elegir qué recuerdos botar y qué dejar, vaciar la casa….Uy!!
August 1st, 2007 at 8:55 am
Que dichosa, yo ya ni se hace cuanto fué la ultima vez que soñe…
August 1st, 2007 at 10:45 am
Lo único bueno de estar enfermo y dormirse con fiebre: los sueños fantásticos y lúcidos.