Liquidcocaine: NY ex post facto
Uno nunca sabe qué apocalípticas mutaciones puede desencadenar el inocente acto de cerrarle el ojo a un bartender durante el último shot de Goldschläger, sonriendo con pedacitos de oro entre los dientes con la mandíbula apretada y los dedos dando golpecitos en la barra, trap trap trap. Todo después de dormir durante el día con tapones en los oídos, todavía temblando por la generosa dosis de cerveza con cafeína y viviendo con la peor versión de uno mismo por unos días. Entonces uno se transforma, impúdicamente y a la vista de todos, en el fracaso de la solidaridad: mi gigantesco ego y yo preferiríamos no apostar por nada, dedicados a la extrospección con una libretita en la mano y un encendedor en la bolsa. La tentación de quedarse, fantaseando con que se acabe el mundo ahora que somos jóvenes, que se inunde todo lo que se tenga que inundar y cruzar los dedos para que se nos cuente entre las víctimas.

July 16th, 2007 at 12:15 pm
me gustó lo de la peor versión de uno mismo.
July 17th, 2007 at 9:53 am
ya estoy mandibuleando.