Nueva York, primera parte
En el aeropuerto una señora en pijama verde fosforescente y chanclas de plástico, se cubre de pies a cabeza con una cobija mugrienta y llama a gritos a su pobre consorte. El resto de los pasajeros abrigamos en silencio la esperanza de no morir de terrorismo en semejante compañía. El avion va lleno de newyorkinos bronceados recién bajados de otro avión que venía de Hawaii. Uno de ellos a mi lado ronca durante horas, como si estuviera partiendo un tronco con un serrucho, como en las caricaturas de antes. La azafata se apiada de mi y me regala un trago.
Brooklyn está lleno de casas torcidas a las que se le está cayendo las escaleras, los ladrillos o los habitantes, por las ventanas abiertas para espantar el calor. Familias e indigentes se disputan las mesitas de los parques. Pasan carros con reguetón y bachata a todo volumen, se vende agua en los semáforos y en la calle los tipos te dicen “mami qué linda etá”. Me encanta y desde el primer día me quiero quedar a vivir.
La primera noche me voy a dormir totalmente ebria. Sueño que soy la cabaretera de la canción de la Sonora y que le pego una cachetada a un tipo que viste unos horrorosos zapatos blancos. A medio día la resaca es incapacitante y como soy pésima turista, me quedo en cama.
Los turistas somos una masa despreciable. Capaces de transformar al MoMA en un mall lleno de cochecitos de bebé, gritos histéricos y multitudes desinteresadas. Somos capaces de quejarnos del olor a orines en el Central Park. Somos capaces de codear a las multitudes hasta Times Square, a tomarnos una sola foto repetida hasta la eternidad en los álbumes familiares desde Curridabat hasta Calcuta. A comprar mierdas, porque no hay nada más que hacer ahí. Corro a refugiarme en los barrios, donde por lo menos no parezco.
Dos días antes de que tronen los fuegos artificiales sobre la estatua del diccionario y todo el mundo compre compre compre banderitas de los estados unidos, el presidente más mierda del mundo decide perdonar a un criminal mierda que estaba tomando el lugar de el mierdísima criminal que es el vicepresidente.La gente, incluso los republicanos, escupen fuego en la tele, por la internet, por la radio La gente se enoja, pero no hace nada. Igual compra banderitas y hamburguesas y cree que está en el centro del universo. No veo la revuelta en la calle. Mientras las únicas bombas sean las de la independencia, no se enteran de que son un país en guerra.

Julio 3rd, 2007 at 12:36 pm
esta primera parte está MUY buena. yo quiero ir allá.
y espero la segunda.
Julio 3rd, 2007 at 4:16 pm
Y fuiste entonces al village? y a Soho? y al barrio chino? fuiste fuiste?
Mi anécdota de NY… el 7 de setiembre del 2001 yo me negué a tomarme una foto con las torres gemelas de fondo… 4 días después eran historia. La foto igual me la tomaron sin que me diera cuenta.
Julio 4th, 2007 at 8:12 am
En la segunda parte te cuento ;)
Julio 4th, 2007 at 10:20 am
Tourists tips: Fight with the locals