adaptación ++
No fui a bailar porque una amiga me dijo que todas las academias bailan salsa como para el concurso de Sábado Gigante, cachetadas incluidas. Horrorizada opté por beber. Todos los días hay adaptaciones. Por ejemplo, sentada en este bar catastrófico oyendo Tom Waits me tengo que adaptar a la idea de que vos, allá lejos, ya no me querés. Pero eso pasa durante tres segundos y luego hay que adaptarse a la alucinógena belleza de dos chicas que acaban de entrar con el lenguaje corporal de la gente que acaba de cojer. Supongo que hay unos ajustes mejores que otros. Me voy porque se me va el tren.
En la nueva línea del tren T siempre va algún afortunado que olvidó sus esfínteres, con sombrero y recitando. Qué buena idea. También aveces van en los streetcars con los necesarios rotulitos de “vietato sputare“. En mis aventuras por el transporte público por primera vez, con cara de idiota, me monté toda feliz en el Caltrain donde en el minuto 01 a un señor se le regó una lata de cocacola en mis pies. El cowboy no se explica mi fascinación por un sistema lerdísimo, hediondo y totalmente carente de lógica cartesiana. Yo en cambio le veo todas las ventajas del mundo, incluyendo la lectura (Howard Zinn, por ahora) y más de una conversación inverosímil durante la larga espera y el eterno camino. Además, vinieron dos enanos corriendo a abrazarme en el andén.
Tener niños en la vida es otra adaptación extrema. Preguntan porqué la gente fuma mariguana en el parque, porqué hay gente sin casa, porqué hay que ir a trabajar, porqué tienen que irse a acostar tan temprano, porqué hay tantos gemelos, cuánto cagan los perros y otros misterios ante los cuales estoy en las mismas condiciones. “Tia”, me dicen en español. Me da la impresión de que es facilísimo descomponerlos: me da un miedo terrible decir algo que los traumatize o darles de comer algo que los mate, o darles demasiada o muy poca información. De lejos parezco la niñera latina de dos microhumanos, rubios y alocados, y de cerca es evidentísimo que soy un accesorio confundido entre bolitas que rebotan.

May 15th, 2007 at 6:53 pm
jeje, me hizo tanta gracia leer esto hoy.. sábado gigante guácala. mejor quedarse en el bar.
El transporte público ha ayudado a que yo lea lo que leo. Eso es más que suficiente!
Lo mejor de las “tías” es que no tengan miedo en “excederse” en sus parlas con los carajillos. Imaginate todo el aporte que podés hacerle al mundo siendo tía directa de dos infantes gringos inocentes…. jeje
May 15th, 2007 at 6:53 pm
ah y qué lindo video!!!
May 16th, 2007 at 10:23 am
ufff si es difícil responder las preguntas de mi sobrino… son tantas, casi que hace 20 pregutnas en una sola! pero bueno, es mas divertido tener que pensar que responder y eso que el sobri tan solo tienen tres años!!!
May 16th, 2007 at 10:40 am
Tu amiga tiene razon, las academias de baile de los gringos todas son una copia exacta del muy desagradable sabado gigante! Y para mas joder, una vez sai a bailar con una gente a una disco donde ponian salsa y me dijeron que yo no sabia bailar! jeje…no les corregi y dije que tenian razon, debia ir donde el profesor chino de elos a que me ensennara a bailar salsa latina jajaja.
El tren, bueno hoy dia yo estoy con el cowboy, pero cuando era mucho mas jovern (algo asi como tu) todavia tomaba aventuras de ese tipo. Lo que es irse hacendo vieja…;)
Si los sobrinos te preocpan los hijos son peores por que ahi una si la puede cagar. Imagino que yo ya lo hize asi que ya no me importa jajaja Pero, dime, te gusta la idea de ser tia??? esa es nueva aventura para ti.
May 16th, 2007 at 11:07 am
Bailar es bailar y cada uno debería hacerlo como le da la gana… lo importante es divertirse aunque otros se diviertan viéndolo a uno todo descuajinado pegando brincos como un mono.
El tren…no sé. He viajado poco en tren. Sobretodo cuando había uno que iba de Chepe a Guápiles y que duraba como 8 horas haciendo el viaje y a veces dejaban lo vagones en el puento sobre el río Reventazón esperando que llegara la máquina que los remolcaría.
Y de los sobrinos no sé porque no tuve tiempo de criarlos porque la crianza de mis hijas me consumió todo el tiempo…
May 16th, 2007 at 11:34 am
Pasaba por acá de casualidad.
Todos nos adaptamos, y más que eso, cambiamos un poco cada día. Por dicha tenés la opción de elegir. Y por tus sobrinos no deberías preocuparte mucho. Es más, dales toda la info que podás. Entre más sepan del mundo mejor, así no crecerán intolerantes, hasta podrían ser “ciudadanos del mundo”.
Saludos!!!!
May 16th, 2007 at 2:16 pm
De Sábado Gigante, líbranos dioR!!!
Y en cuanto a los chicos… acordáte que “a los chicos hay que decirles simpre la verdad… por su puesto que en términos que eshos puedan entender…”