a.m.
Me despierto con un velo de pesadillas secas en los ojos. Sola, en medio de la cama que se inclina ligeramente hacia el centro como en la novela de Bryce Echenique. Es un día de los buenos, en los que no hay teleconferencia a las cinco de la madrugada. Como todas las mañanas hace más frío adentro de la casa que afuera. Hoy no hay un constructor colgando de un arnés frente a la ventana, entonces me puedo bañar. El agua caliente me da un poco de miedo después de que vi la llama viva de donde proviene, mientras un día registraba lo que no me importa en el garage. Corro a abrir la puerta del cuartito de la lavadora y salgo a las escaleras a tomarme el café. El café que aquí me queda asqueroso, por más a la sombra que haya crecido, pierde todas las esperanzas en el agua rara. Extraño el café. Extraño a mi gata durmiendo, a mi hermana en el balcón, a mis días de ponerme tacones para ir a trabajar y manejar a toda velocidad, solo que entonces no tenía mañanas. Las escaleras se pelan como una culebra todos los días, pierden la piel azul y blanca y caen tres pisos en espiral cuadrada. La ciudad ya no permite arreglarlas porque tienen cien años de lluvias y temblores, así que un día, con todo y laptop y taza, nos vamos a caer. Extraño fumar porque era perfecto y era aceptar la muerte en pequeños y deliciosos avances voluntarios, y no de un derrumbe de escalera en un barrio silencioso donde las mamás lesbianas empujan cochecitos hacia el yoga maternal. Es medio día y hay que apagarle la luz a la pecera: estoy de niñera de un sapo. Don’t ask. Se acaba la mañana y el sol y el correo, y viene la tarde, que es como otro mundo en el que no extraño nada, más que a una flaca y un par de libros que dejé del otro lado sin abrir.

April 5th, 2007 at 9:11 am
Vivo en un “lejos” diferente y mi casa esta en otro sitio, pero como me reconozco en tu manera de echar de menos!
Abrazos de Dakar.
April 5th, 2007 at 12:23 pm
ay la hondonada…. vieras que yo tengo mi propia hondonada, al chile. ese colchón viejo, que muy al contrario de Martín,yo sí quiero botar.
April 6th, 2007 at 1:04 am
Extrañar es un sentimiento inverosímil.
April 9th, 2007 at 8:12 am
Tranquila, escaleras que aguantaron 100 annos, aguantan 100 mas! ….esperemos ;)
April 9th, 2007 at 2:10 pm
yo también te hecho de menos: cuando me pierdo en la nebulosa del pin-up. Cuando escucho a Cat Power. Cuando (todos los días) paso al lado de tu apartamento - el que está al lado de la pista-. Y cuando blogeo, sobre todo cuando blogeo.
April 12th, 2007 at 2:36 pm
pesadillas secas en los ojos, lagañas, ¿legañas?, las pesadillas engañan.