sábado hace sol

Hoy se puede ver hasta el otro lado de la bahía, hasta las letras blancas de los barcos que esperan el turno. Todo el mundo sale a celebrar, con sus perros o con sus chicos, en enaguas ligeritas y en chancletas. El sábado se cocina a 18C.
De ida me voy por Valencia, que está llena de hipsters de anteojos de pasta y chicas cubiertas de tatuajes que se ríen haciendo fila para comprar un café en un lugarcito cool. Muchachos blancos con camisetas poéticas y sombreros. Melancólicos solitarios escribiendo en sus moleskins. El camino está lleno de libros tentadores, pero dada la crisis, no me paro ni a ver.
De vuelta vengo por Mission, una avenida paralela para un mundo paralelo, lleno de reggaetón, mestizas en sweatpants preguntando por un tinte para el pelo, envíos de dinero a toda américa latina y muchachos morenos en camisetas tan grandes que parecen vestidos. Entro a una pupusería dispuesta a comerme una revuelta y una de queso con loroco, pero la mesera me convence de probar la sopa de gallina india, que se vende bien sin reparar en la temperatura ambiente. Puta calor!- dice la gente cuando entra. Me pregunto qué dicen cuando van de vacaciones a El Salvador. Una caminadita más y encuentro la bola de achiote que andaba buscando: sin él, mi picadillo de papa sufre de mal de patria. También por casualidad encuentro natilla, en bolsa. Tesoros en mano sigo caminando por aceras llenas de manicuristas chinas, ancianas negras y gritonas, adictos de origen indefinido, un mariachi bigotón que espera en la parada del bus, y uno que otro gringo.

2 respuestas to “sábado hace sol”

  1. ericjms dice:

    Oh lá lá! La mondialisation!

  2. dino dice:

    Por un momento pensé que estabas por el Bronx.

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