dorothy shoes

Me he pasado dos semanas de mercurio en vuelos desorbitados en bus por todas partes. En la punta de la loma veo el mar, y los barcos que esperan en la bahía, y aunque me dan miedo las alturas a veces hasta pienso que podría pintar. Bajo del tope de la colina en los zapatos rojos de lentejuelas, buscando el dueño de un perro hermoso perdido en el parque, con intenciones secretas pero destinadas al fracaso. Quiero que venga mi papá a visitarme y que se ría con esa risa de lora en la terraza del bar hacia donde voy, donde también va la gente cool y el alcalde, a veces, también. Un señor que toma el sol en la acera me dice: “nice shoes little girl”. Yo le sonrío grande y camino más, hasta la única calle que es plana en toda la ciudad. Los niños aquí pueden llegar a cualquier edad con impunidad total: todavía podemos jugar con monstruos de vinil o perseguir zombis en el diamante de beisbol a las tres de la mañana. Regreso a casa con el cowboy, quien me trata de explicar el complicadísimo papel de Sports Illustrated en el imaginario cultural norteamericano. Yo ya vengo dormida y sueño sueños paranóicos de arresto domiciliario solo porque me he hecho a mi misma, con su voz, la peor de todas las peticiones: quedáte quieta mi amor.

3 respuestas to “dorothy shoes”

  1. furia dice:

    nice shoes, little girl :)

  2. Pili dice:

    Que dificil es….pero quiza por esta ve si podrias hacerlo…quedarte quieta? Respirar profundo y disfruta lo estatico. It’ll do you a world of good, darling!

  3. Silvia dice:

    la peor de todas las peticiones!! genial.

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