De-ci-sio-nes, todo cuesta
“Tranquila, tiene un mes para pensarlo”. Eso es probablemente lo peor que se le puede decir a alguien como yo: un mes completo para masticarse las entrañas en la ansiedad y la indecisión. Ponderar cada pequeño detalle y estúpida consecuencia, personificar los puntos de vista más remotos (”¿Qué diría mi tía-abuela Cristobalina, que en paz descanse?”), o considerar como eventualidades las variables más fantásticas (”Y si me pasa una aplanadora de asfalto por el pie izquierdo?, y si invade Venezuela? y si se adelanta tres años el mundial?”). Un mes del más irritante ping-pong racional para que al final, al igual que en el restaurante chino, tome la verdadera decisión en los últimos dos minutos y en completa calma, cierre el menú dispuesta a vivir con las consecuencias.

February 16th, 2007 at 8:18 pm
“salgan y hagan sus apuestas…” Vos sabés… :S
February 17th, 2007 at 3:04 pm
Como que no, claro que si, todos a las ventanillas a por las apuestas.
Que el ping pong sea algo mas que un devenir
que esos dos minutos valgan la pena y mucho mas!