De-ci-sio-nes, todo cuesta

“Tranquila, tiene un mes para pensarlo”. Eso es probablemente lo peor que se le puede decir a alguien como yo: un mes completo para masticarse las entrañas en la ansiedad y la indecisión. Ponderar cada pequeño detalle y estúpida consecuencia, personificar los puntos de vista más remotos (”¿Qué diría mi tía-abuela Cristobalina, que en paz descanse?”), o considerar como eventualidades las variables más fantásticas (”Y si me pasa una aplanadora de asfalto por el pie izquierdo?, y si invade Venezuela? y si se adelanta tres años el mundial?”). Un mes del más irritante ping-pong racional para que al final, al igual que en el restaurante chino, tome la verdadera decisión en los últimos dos minutos y en completa calma, cierre el menú dispuesta a vivir con las consecuencias.

2 respuestas to “De-ci-sio-nes, todo cuesta”

  1. furia dice:

    “salgan y hagan sus apuestas…” Vos sabés… :S

  2. Vlad dice:

    Como que no, claro que si, todos a las ventanillas a por las apuestas.
    Que el ping pong sea algo mas que un devenir
    que esos dos minutos valgan la pena y mucho mas!

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