ocean beach
Otra vez al ritmo de este meridiano, un poco de frío, una modelo negra y un taco de carnitas es suficiente para regresar. Hice una delicada lista de cosas a las cuales volver, y una desatendida lista que no hice de cosas que recuperar, que me mantiene alerta a las horas más insoportables del jetlag. La playa caminando en la mañana con la niebla. Beebop, un ratico. El sol de mentiras le da al patio y yo no me decido. Ahora vivo aquí, y ya se no se qué hacer: ya casi abandoné con el alma mi casa en cualquier otra parte. De verdad. Si este es el lugar donde empezar de nuevo, al menos tengo ocho pares de zapatos y tres fabulosos abrigos. Tengo fotos en marcos de madera, y una cámara de capaz de generar más por 20 centavos cada una. El pacífico, el horario de los buses, the Mission, el cielo abierto extendiendo las manos. Qué dejé, después de todo? Se quedaron mis libros, mis pinturas, mis tardes volando en los potreros. Nada que no pueda venir por FedEx. Excepto talvez la gente más maravillosa del mundo, que según sé ahorra para venir a visitarme y yo haré lo posible por tenerlos aquí hasta que se les caigan las ganas o los permisos. I look around me and it all seems so founded, so featured into tomorrow. No voy a decir nada en contra, nada a favor. Solo que es posible, digo, que talvéz me voy a quedar por aquí y voy a volver sólo temporalmente, para dormir pegada a la tierra y poner la boca en el mar, para dormir al calor de mi madre. Eso es.

February 12th, 2007 at 10:33 am
entonces welcome home :)
February 12th, 2007 at 12:20 pm
Tu hogar está donde está tu corazón, y como él tiene esas capacidades de amar cada poro de la tierra que conoce, en realidad tu hogar está everywhere.