recolección de indicios
* Hace unas semanas alguien me dijo que los países pobres huelen a quemado: a basura quemada, a boñiga quemada, a cocina de leña, a incendio forestal, a humo de autobús, a pueblos enormes y nacionalidades enteras quemándose a gasolina y diesel. Costa Rica, que no es pobre, me huele a una mezcla de smog, mar, tierra mojada, tabaco y sofrito de cebolla, chile dulce y culantro.
* Siempre fallo en extrañar el lugar. Trato de extrañar el Atlántico, las montañas, los árboles, las calles innominadas. No funciona. Extraño más los zapatos que no entraron en la maleta. Prefiero recolectar fotos de todos, letras dirigidas, cintas de recordatorio, besos muchos, recetas de familia, deudas canceladas, confesiones rápidas. Sirven para extrañar los misterios emocionales que uno construye con la gente.
* Otra vez. Cuando estoy feliz hasta la intoxicación convulsiva, no puedo escribir ni una tarjeta de cumpleaños. Pienso que las mejores cosas se escribieron en una época sin tecla de backspace.

January 23rd, 2007 at 9:44 am
Humm.. a culantro quien sabe porque sino Reina no viviría aquí… ella odia increíblemente el culantro (como yo al wasabi) y no soporta su olor.
Esque depende depende… no se puede promediar. Por ejemplo, San José huele a caño, orines, humo (de tabáco y carro así como describes eso sí) y moho… ah y de vez en cuando a pollo frito grasiento. San Carlos si me huele un poco más a tierra mojada… que rico olor… me hace sentir relajado y no pensar en el trabajo… como un viaje a San José de la Montaña (en San Carlos) o a Las Nubes (las de San Carlos también, no las de Coronado)… has ido a las Nubes Lenita?
January 23rd, 2007 at 10:55 am
Si por “pobre” entendemos “País africano de nombre impronunciable lleno de chiquillos empanzados de lombrices y madres solteras y magras”, creo que tendría que darte la razón.
Pero te has fijado en cómo las ciudades tienen un olor característico? En estos momentos me pongo a pensar en un lugar como SF y me viene a la mente el aire fresco y soleado de la bahía, el humo de mota mezclado con frío de primavera de Haight Street, en el café francés a las puertas de Chinatown. San José, en cambio, lo único que evoca son vahos y moho de baños públicos mezclados con acre y sulforoso esmog (porque me parece una afrenta atreverse a llamar a eso aire). Por dicha que aún tenemos las montañas de Heredia.