fear of shakes
Hace días que tiembla. Se siente igual que en casa: el mismo “crack” de las estructuras indica que no es un camión bajando la colina. La lámpara de la ofi baila un poquito. Short and sweet. Nada más levanto los ojos del libro y me preparo para los titulares del próximo día en la Extra: “Tica muere estripada bajo la noticia internacional de hoy. Evidencias en el sitio muestran vida decadente de bisexualidad, drogas y excesos”. Uso el mismo consuelo-de-tontos que antes de abordar aeroterrorista: lo mejor que le puede pasar a uno es morirse como una víctima de la historia, y no infelizmente atropellado por el bus de Paso Ancho por correr a agarrar un taxi debajo del aguacero.
Hace poquísimo compré mi primer librero. Nunca había tenido gracias al “tren de pensamiento” que me llevaba a concluir que era un chunche demasiado permanente e inmóvil, cero doblable y metible en una hipotética maleta, sin mencionar que puede matarme en caso de temblor. Pues a partir de hoy tengo dos (y solo dos libros que poner en él), dos permanencias en dos ciudades temblorosas distintas, y la tierra no deja de moverse debajo de mis pies.

December 30th, 2006 at 12:03 am
En casa hace falta otro librero con urgencia… el cuarto oscuro ya almacena el 36.04545 % de los libros… es más una bodega que otra cosa.