The Hardest Button To Button

Qué frío del carajo. No sé de qué se trata exactamente esta pendejez repentina si apenas rondamos los diez grados, una sabrosa temperatura que este mismo año me tenía descalza en el balcón. Supongo que mi cuerpo está haciendo demasiadas adaptaciones al mismo tiempo: a él y a sus espacios, a la cama compartida, a no tener celular, al hambre de comida Nepali, a trabajar de noche, a la abundancia de merlot californiano, al punk de nuevo después de unos años, a parlotear en mi vocabulario de ciento cincuenta palabras, a las fiestas pretenciosas, a las fiestas con nametag y hora de expiración, a las fiestas sin cumbia ni regguetón ni humo de cigarro, a las papas hervidas con ketchup en el desayuno y la aplastante sensación de que no se cómo tomar el bus. Talvéz el frío tome un poco más.

2 respuestas to “The Hardest Button To Button”

  1. furia dice:

    ah!!! y levantarte bostezando y rascándote la panza en un lugar lejano. Donde todo huele diferente. Donde todo sabe diferente.

  2. mr. bob dice:

    Vino y punk, que extraña combinacion.

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