Ir dejando

Cuando tenía 14 años quemé en la pila todos mis diarios de infancia, sin guardarme nada. Ayer me di cuenta de que desde hace demasiado tiempo arrastro una cajita de recuerdos, y sospecho que mañana va íntegra para la basura. Mi gata se cambia de casa este fin de semana y juro que he tratado de sentirme nostálgica por los 6 años que llevamos juntas, pero no me sale. Hasta hoy caí en cuenta de que me robaron los anillos del pasado. ¿Será que no tengo corazón? O tengo uno de mala retentiva, que se resetea al toque, que me hace pésima coleccionista de souvenirs. Puedo dejar el cigarrillo sin trampas. Puedo dejar al amor de mi vida sin recaídas. Regalo las cosas sin ton ni son: los libros, los CDs, los zapatos. Puedo dejar de escribir. Puedo dejar amigos y ropa que ya no me cabe en las maletas. Ya dejé todo eso alguna vez, y siempre se puede volver a hacer, fumar, comprar, amar, conseguir.

3 respuestas to “Ir dejando”

  1. Julia dice:

    Nada es tan valioso ni importante como la memoria.
    Lo demás es accesorio.

  2. amareto dice:

    ¡Dichosa! No sos lo que tenés, sino lo que sos.

  3. Silvia dice:

    Me encanta esa libertad. Es pura libertad.

Deja una respuesta