Libro y librero
Hay un libro que tiene mi nombre en la portada. No sólo hay uno, hay como mil, metidos exactamente iguales en unas cajas que estorban por todo lado en la oficina. Ya en papel, no me atrevo a leerlo.
Con un poco de culpa (supongo que la culpa que acompaña a la maternidad) me compré un librero grandote de tablas gruesas, donde ahora descansan aliviados los pobres libros que han sufrido la vida conmigo: metidos en bolsas de basura, revuletos con los ajenos, prestados a estúpidos, metidos en closets húmedos de coronado, arrastrados y odiados por ayudantes de mudanza.
La esperanza es que si veo el mío acomodado, aireado, ordenado y puesto en compañía de mejores… dentro de un par de años, lo lea y le encuentre todos los errores.

September 26th, 2006 at 12:04 pm
Oye, ¿y cómo se puede conseguir?
Saludos.
September 26th, 2006 at 1:19 pm
Qué bueno por fin poder ver ese libro como un hecho. ¿Qué se siente tener un libro con el nombre de uno? :D
¿Cómo conseguimos una copia? ¿O dos? (Para enviársela de regalo a un amigo en Argentina)
September 26th, 2006 at 1:24 pm
Así es con los hijos, me imagino. Nacen, se ponen en un lugar donde puedan desarrollarse y hay que esperar unos años antes de poder sentarse a verlos objetivamente.
Felicidades!
September 26th, 2006 at 4:16 pm
Gracias gente. Todavía no se puede distribuir porque le falta un toque. Pero les aviso cómo cuándo y donde.
September 26th, 2006 at 4:21 pm
Por favor… fijo se une a la lista… y si la espera es corta quiza escale posiciones haste entrar al top 5 XD. Esperamos la info.
September 26th, 2006 at 4:41 pm
Qué momento más maravilloso. Qué cosa más linda.
Felicidades!!!!
September 26th, 2006 at 6:19 pm
Felicidades! que me anoten en la lista de distribución, po favó.
September 26th, 2006 at 6:20 pm
que bien lena!!!!
September 30th, 2006 at 10:24 am
Ojalá algún día salga también una antología con tus mejores posts, que son muchos.
December 28th, 2006 at 5:34 pm
[…] Hace poquísimo compré mi primer librero. Nunca había tenido gracias al “tren de pensamiento” que me llevaba a concluir que era un chunche demasiado permanente e inmóvil, cero doblable y metible en una hipotética maleta, sin mencionar que puede matarme en caso de temblor. Pues a partir de hoy tengo dos, dos permanencias en dos ciudades temblorosas distintas, y la tierra no deja de moverse debajo de mis pies. […]