Resaca
Me despierta una de esas resacas prematuras que empiezan a las 4am con ganas de escribir algo como síntoma principal. Mi gata duerne encima mío intensamente, como con venganza, por las tres semanas que no le serví de pedestal a su gigantesca pelusa. La autopista está calmadita, con lástima, queriendo dejarme dormir los infortunios que son demasiado pequeños para llorarlos, demasiado grandes para no servírselos en el vaso a la furia con el whisky hasta aburrirla, reírla, verla venir y bailar con ella. Tengo miedo de mañana, del café, del brete y las clases, de cometer minuto a minuto lo que parecen infidelidades a la persona completamente distinta que me habita al regreso. A la vuelta de esta madrugada me espera la verdadera resaca: salir de la cama recogiendo en el camino los vasos con el hielo derretido de lo que cambió y sin embargo se ve igual.

September 25th, 2006 at 3:46 pm
Anoche, en Barcelona, me salió el diablo, tuve que correr a San Petesburgo -porque el diablo no conoce esa ciudad- para esconderme antes de poder dar un vistazo al Palau de la música… Desvaríos de whisky, vos para olvidar la dulce ausencia del ser querido, yo para olvidar la amarga ausencia del ser odiado.