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Imaginen el más maravilloso Café de un museo de arte de todo el universo.
¿Qué hay de comer en el menú?
¿Quién les atiende?
¿Qué hay en el programa de actividades?
¿Qué música suena en el fondo?
¿Qué dicen las servilletas?
Imaginen el más maravilloso Café de un museo de arte de todo el universo.
¿Qué hay de comer en el menú?
¿Quién les atiende?
¿Qué hay en el programa de actividades?
¿Qué música suena en el fondo?
¿Qué dicen las servilletas?
September 15th, 2006 at 3:22 am
Nada, es un buffet hábilmente distribuido, integrado en el propio café. En un momento concreto te levantas y comes, como distraidamente, como quien va un momentito a la nevera en casa de un amigo de los de siempre.
Me atiende una camarera de ojillos cansados y sonrisa afectuosa. No me mire usted así. Uno también tiene sus perversiones.
El programa ofrece de todo. Pero sobre todo ofrece algo especial: el encargado de las actividades siempre, siempre, siempre escucha lo que tengas que proponerle. El viernes hay un mago. De los de cartas.
De fondo suenan bandas sonoras compuestas por desconocidos sobre las obras expuestas en el universo.
Las servilletas dicen “aquí fui feliz”
September 15th, 2006 at 7:54 am
El menú tiene que cambiar con la colección que se está presentando. Deben ser tan lindos que las personas no puedan resistir hacer una colección de los diferentes diseños, y se correría la bola que el de este mes es el mejor de todos, para ir a buscarse uno. Pero al igual que cambia el documento, cambia el contenido. Porque arte también es el culinario. El menú tendría una serie de comidas llenadoras y otras apenas para picar mientras se lee un libro o se ojea una revista.
papitas aderezadas con salsas experimentales en vez de ketchup y mayo. Crudité de hortalizas con dips, sopas y cremas. Tés. Tés de alrededor del mundo, tés servidos en tetera y nada de bolsitas royalblend en agua tibia.
La música sería de discos que ni siquiera han salido al mercado. Grupos podrían entregar su material al museo y éste lo pondría en el café, mostrando la producción nueva nacional e internacional contínuas.
Los que atienden mesas deben ser personalidades en si. Con una variedad impresionante de delantales que cambien continuamente, de los más diversos estilos. Delantales de diseñador, delantales marimekko, de saco de gangoche donde se llevaba café.
Ceramistas diseñarían los platos, tazas y equipo del local. Escultores en metal diseñarían y producirían los cubiertos. A las mesas y sillas se les notaría la mano de arquitecto y diseñador.
Las servilletas vendrían cuadriculadas por un lado, para que todos puedan apuntar y diagramar sus nuevos proyectos e ideas.
Y por supuesto, una excelente tienda de museo.
September 15th, 2006 at 10:42 am
Menú: que lo escoja medea.
Atienden: estudiantes de arte, que conozcan que/quien exhibe y sepan recomendar.
Música de fondo: lo que sea, pero en vivo y acústico.
Servilletas: “Ars longa, vita brevis”
September 15th, 2006 at 12:11 pm
me encanta.
September 15th, 2006 at 2:12 pm
Yo me muevo entre fanshawe y medea y fascinada iria a los restaurantes de cualquiera de los dos. Sin embargo en el mio copiaria de fijo las servilletas de medea y el fondo musical de fanshawe.
Mi menu seria una serie de platos tipicos de todo el mundo y el tema podria cambiar mensualmente como lo sugiere medea. Ademas tendria que tener bebidas como horchata y atol de maiz de guate. Y los postres deberian todos incluir algun tipo de fruta fresca.
Me atenderian segun el dia, si esta lloviendo, meseros callados y formales de delantal y todo que me colouen la silla y luego se retiren mientras leo mis libros, hago jeroglificos en las servilletas y me decido por otra taza de te de hierbas frescas puestas en bolsitas disenadas para el museo. Si el dia es soleado, tendrian que tener un patio al aire libre y darme agua con pepino para refrescarme.
En todos los casos habrian tardes de tertulia y se discutirian toda clase de temas, moderados y propuestos por la mariposa para asegurarnos que todos iriamos sin falta!