Oh Shirley
Tuesday, August 8th, 2006The moment I saw you, everything fell into place.
The moment I saw you, everything fell into place.
Este mix de feriados con fiestas estrepitosas me descalibró los disparadores del sueño. He dormido por encima de compromisos muy serios, y me he despertado a horas muy oscuras con heróicas aspiraciones laborales. Lo malo es que si estuviera escribiendo mi autobiografía, este período quedará registrado como incierto. No sería el único: cualquier [...]
Es posible que escribir acá se haya vuelto, otra vez, un poco peligroso para la vida real. Por eso posteo videítos y pendejadas, porque mis mentiras aquí se convierten en infomerciales. Voy a tratar de vencer el insomnio y si se deja, voy a consultarlo con la almohada.
Ya se que son dos el mismo día, pero esto es Calle 13. Se justifica.
Tengo un celular, una línea fija en casa, una en la oficina, skype y una línea IP. Nadie puede decir que es por falta de intentos, de experiencia, de voluntad: odio hablar por teléfono.
He configurado cuidadosamente mis relaciones humanas para que me llamen lo menos posible, para que no esperen llamadas, para que sepan [...]
A mi me lo recordaron ayer:
Estimao Monseñor: espero que el clima esté bonito por allá en el siglo XVI. Aquí estamos bien, abriéndole no sólo los corazones sino las piernas a nuestros y nuestras conocidas, sin demasiados criterios demográficos (género, nacionalidad, edad, estado civil, todas esas cosas que salen en la encuesta de hogares) y de paso teniendo [...]
Los ex-cubanos viven al otro lado del mar, en una burbuja mediática de compras con taljeta. Me da la impresión de que han convertido el asunto de Cuba en un cuento de Hans Christian Andersen. Según sus estratégicos cálculos, una vez que el ogro de los cuentos estire la pata, se romperá el [...]
En el momento en que nos despedimos sin besos me di cuenta de que iba a extrañarte con todo el cuerpo. Lo que no sabía era la medida exacta del dolor que la distancia iba a poner entre uno y el otro, ni que nos habíamos condenado, silenciosamente, con el filo de la recurrente despedida. [...]