Brunch

Llevo de goma más o menos un mes. Sufrimiento autoinflingido. El único alivio temporal me lo dio el gallopinto con chicharrón y huevo de doña Julia. Servido en plato de estereofón, en una barra que también juega como tabla de picar, y con café negro asquerosamente dulce, en vaso. Y con las raspas que quedaron en el fondo de la olla del picadillo de papa, las cuales la doñita procedió a echarme en el plato sin preguntar, o al menos no alcancé a oir detrás del soundtrack de la feria del agricultor. La autodestrucción recupera el filin bajo el sol del Domingo.

4 respuestas to “Brunch”

  1. tetrabrik dice:

    la feria de zapote?

  2. itz dice:

    esa misma

  3. Ventolin dice:

    a punta de brunch estoy yo todos los dias ultimamente… ya no tengo chance ni de comerme las 3 comidas. todo es un caos.

  4. » Blog Archive » Indulgencias dice:

    [...] Soy dueña de la permanencia de una sonrisa zen que sólo tiene explicación cuando uno cancela unos 8 vuelos a Kuala Lumpur el próximo año y eso, mijita, es la felicidad. Este fin de semana decidí celebrar la mía, sólo la mía. Comí sopa de pollo prácticamente en una palangana. Dormí hasta la inconciencia. Compré un cachorro ridículo y se lo regalé a mis abuelos, quienes ahora me hablan sin cesar de los patrones de sueño del animal. Salí en la noche sólo para escuchar con incredulidad una de mis canciones favoritas de Pastor Lopez interpretada por alguien menor de 70 años. Hoy en la mañana Doña Julia, by special request, me hizo café *casi* sin azúcar. Me comí una bolsa de cases que estaban para ayer mientras escribía apasionada un plan de negocios para el próximo año. Mon amour me hizo reír por teléfono por algo sobre unas donas en el parqueo del campus de Google. Visité a un amigo nuevo, que es de esos que restauran un edificio imposible en una esquina improbable del centro de San José. Decidí que el examen de francés de mañana está más allá de mis capacidades, y en cambio ese yogurt congelado de chocolate estaba tan cerca… [...]

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