Narcolepsia

Este mix de feriados con fiestas estrepitosas me descalibró los disparadores del sueño. He dormido por encima de compromisos muy serios, y me he despertado a horas muy oscuras con heróicas aspiraciones laborales. Lo malo es que si estuviera escribiendo mi autobiografía, este período quedará registrado como incierto. No sería el único: cualquier cosa que me pasó en 1995 la sé por fuentes secundarias.

Son las dos y media de la tarde, y aquí sentada en el escritorio, tecleando un informe, me acabo de despertar. De las primeras 14 horas del día lo único que recuerdo es que en francés se está enojado contra alguien, y no con alguien (lo cuál tiene todo el sentido del mundo, porque casi siempre uno de imbécil se enoja sólo). Todo lo demás quedó del otro lado. Yawn. Empieza otro día.

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