Ma

Cuando era chica vivía en un cuento de terror. Para ella los monstruos eran de verdad, aparecían en cada una de las 24 casas donde vivió, y para vencerlos tuvo que inventarse una fuerza más grande que todos las desesperanzas. Dice que una vez se despertó en medio de la noche con un ataque de risa imparable, contagioso, y horriblemente triste.

Después mi mamá tuvo el pelo muy largo y las piernas bonitas, y aunque quería estudiar matemáticas trabajó responsable y estrictamente. Se enamoró de un tipo que la hacía reír de verdad (hasta la fecha). Ella también tenía 21 años cuando nací.

Como la pobreza era una vieja conocida, se inventó todo tipo de estratagemas para mantenernos fuera de ella: Ma es la maga de la abundancia. Para ella la mezquindad es un defecto supremo, las dietas la atormentan y la falta de iniciativa la ofende.

Vive acomplejada por que lo doméstico no es exactamente su especialidad, y se desmoraliza porque en lugar de hacernos las meriendas o saber hacer muñequitos en fieltro, hizo en la universidad cuanta especialidad fue posible obtener, tuvo un trabajo de altísimo perfil, viajó sola a todas partes y todo eso que las mujeres se supone que hacían como extras. Años después, con frustración obstinada, está logrando transformarse en la decoradora de árboles de navidad que nunca fue.

Me enseñó a leer tempranísimo, y a escribir a máquina un poco después. Yo se que tiene una vasta obra literaria que nunca le enseñará a nadie en vida, y de ella heredé la costumbre de escribir larguísimas cartas que jamás enviaré. Cuando yo tenía 14 años, me pasaba a Simone de Beauvoir y a Anais Nin, en cuanto ella los devoraba. Sospecho que después se arrepintió un poco de haberme adoctrinado con el tema de la libertad: mi adolescencia no fue nuestra época favorita juntas.

Ahora llevamos varios años de ser amigas. Yo le cuento secretos mortales, y ella me revela las angustias que le genera su vida de mujer intermedia. No puedo esperar a que regrese de vacaciones para contarle de quién estoy enamorada esta vez (sin que mi papá oiga). Ella pone momentáneamente su cara de preocupación, luego se ríe un poco con la historia, pero nunca en la vida me da un consejo que no le haya pedido.

8 respuestas to “Ma”

  1. Jiribilla dice:

    ¡Esto está hermoso!
    Ya quisiera yo tener aquí a mi madre, aún cuando nuestra relación ni siquiera se acercara a la de ustedes.
    Pero, como cada quien hace lo que puede con lo que la vida le pone por delante, ella a su manera hizo cosas hermosas con esta “obrilla” que escribe.

  2. Ventolin dice:

    Lamento que no puedas ni nosotros acceso a lo que ha escrito tu madre. Estoy segurisimo que minimo tiene que ser igual de buena que vos.

    Por mientras te queda la tarea de leerla a ella. Cuidado con las interpretaciones eh!

  3. Caro dice:

    Creo que el detalle que más me gusta de todo lo escrito es ese de “pero nunca en la vida me da un consejo que no le haya pedido”. A veces deseo que mi mamá sea así, que escuche y haga cara pero que no me de una regañada o no me diga que cree ella que debo de hacer. Sin embargo no puedo dejar de agradecerle el que se preocupe por mi como lo hace así como por cada uno demis hermanos. Para ella las noches en vela, los días sin comer o las preocupaciones constantes no son sacrificio alguno, simplemente le sale del corazón, sin esfuerzo ni reparo, no lo piensa sino que lo hace.
    Es bonito ver que hay personas como ud y su mamá que logran tener una amistad más que una relación de madre e hija de esas que a veces resultan sofocantes. Espero que algún día la relación con mi mamá evolucione en algo parecido a la suya, pero de no ser así por lo menos agradezco que este conmigo y aunque sea con el regaño en la punta de la lengua me escuche cuando la necesito…

    Muy bonito post.

    Saludos

  4. Ariel dice:

    Como dice el dicho: “Madre solo hay una y como la mia ninguna!” ;-)

  5. xand dice:

    Sólo queria saludar y contarte que he puesto un enlace de tu página en mi blog… Gracias por visitarme.

  6. kkienn dice:

    Es una cuestiòn de letras maiúsculas: una Madre con la con la M maiúscula solo puede enseñar a su hija a ser libre, una madre con la con la M maiúscula tiene el sacrado deber de enseñar a su hija, por oposiciòn o por analogìa, a ser una Mujer con la M maiúscula.
    Una mujer libre es una mujer dadora de libertad, Mujer creativa, Diosa creadora.

  7. tugo dice:

    :) ya le he dicho a otros que escribes lindo.

  8. itz dice:

    gracias :)

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