Cric

Nunca se me había roto el corazón por causas ajenas a otra persona. Esta vez pasó. Sentí algo pequeñito y sobrecogedor, como un escalofrío concentrado en la punta de un alfiler. Cric. Es una rotura de corazón sin responsable, una desilusión anónima, no hay a quién mandarle las cuentas. El corazón vino a ser lo último que se me rompió, después de la laringe, los pulmones y las costillas de las semanas pasadas, que eran como avisos: el material del que estoy hecha no soporta la presión atmosférica. Este es un dolor conocido, que me adormece un poco solo para despertarme con más fuerzas, con lágrimas astilladas, con más preguntas que rebotan en las esquinas. La diferencia es que a las “chiquitas grandes” ya no nos rompen el corazón los demás, sino que nos lo rompemos nosotras mismas poniéndolo en los bordes, en lugares peligrosos, en mesitas sin equilibro. Pero también a estas alturas se nos ha caído bastante como para saber que casi ninguna fractura es irreparable.

3 respuestas to “Cric”

  1. Vi dice:

    Ojalá desde acá tan lejos sintás un abrazo enorme, de esos infrecuentes, del que nunca nos dimos, y que después de tanto leerte, cuando te tenga al frente espero no desperdiciar ninguna oportunidad para poder dártelo.

  2. itz dice:

    gracias! me encantan los abrazos larguísimos que llegan desde lejos lejos en el Sur

  3. Vlad dice:

    te dejo otra abrazo lo mas delicado posible como para no quebrarte mas ;-)
    arriba qeu tenemso birras pendientes!

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